El «error Piqué» y otros errores peores

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de enero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

Lamentable. Cualquier político aficionado se dará cuenta de la ocasión de oro perdida por el Partido Popular con el Estatut de Zapatero, Mas y Carod. Seamos optimistas, porque más que perderse la oportunidad Josep Piqué la ha aplazado. E incluso es posible que de todo esto salgan algunas enseñanzas interesantes para el centroderecha español. Vamos a ver qué pasa.

Sin embargo, y aunque se ha puesto de moda cargar todas las culpas sobre Piqué, las cosas pueden ser mucho más matizadas, y para empezar sabemos que Mariano Rajoy comparte esta idea, desde el momento en que convenció a Piqué para seguir en su cargo tras una reunión calificada de «sincera y cordial». No dudo que lo fuese y me alegro de ello, pero los militantes del PP, sus votantes y en general los millones de españoles que ponen hoy en Rajoy las únicas esperanzas de salvar la convivencia democrática nacional merecen un poco más de claridad.

Nuestra reflexión debe empezar por el origen de todo esto. Piqué es un hombre de origen nacionalista catalán, a quien José María Aznar atrajo a sus Gobiernos y después a su partido. Piqué es un hombre del poder, no llegó al PP en horas de adversidad. Piqué en el PP responde a un proyecto estratégico de crear un espacio político común, catalanista y autonomista, entre el PP y lo que se suponía iba a ser la CiU tras Jordi Pujol. Ese proyecto implicaba, lógicamente, suavizar las formas del PP catalán, sabiendo que eso iba a tener un coste electoral -lo ha tenido- pero que podía tener un resultado final de estabilidad para Cataluña y para España.

Políticamente una cosa es segura: el PP no puede ser sólidamente un partido de gobierno en España -ni mucho menos aspirar a una mayoría absoluta con confianza- sin ser un gran partido en Cataluña. Hay dos maneras aparentemente divergentes de serlo, o con el discurso firme, españolista y exitoso en su momento de Aleix Vida-Quadras, o con la posibilidad catalanista de Piqué, teóricamente mucho más rentable pero en la práctica un fiasco.

Ahora bien, se equivocan quienes ven absolutamente opuestas las dos vías. Recordemos que el PP es, y será en cualquier caso al menos mientras quiera gobernar, un partido con ciertos principios irrenunciables. Es un partido nacional español, en los términos reconocidos por la misma Constitución de 1978; y por la misma razón es un partido respetuoso de la diversidad de España. Hay una sola España, una sola nación, una sola Constitución y unos solos derechos para todos los ciudadanos de ese viejo país; pero la variedad de las comunidades es parte de la identidad nacional española.

Y esto nos lleva al «error Piqué». Piqué hizo mal en contradecir a su propio líder y a su propio partido; e hizo peor al elegir esos tiempos y formas para hablar. Pero o más importante, en su error, es que ha llevado a otros, generando un debate estéril y equivocado. El Estatut de Zapatero no es malo porque salgan o dejen de salir las cuentas del Estado; es malo porque niega la existencia de la nación española, y modifica radicalmente la Constitución violando los mismos procedimientos de reforma establecidos en 1978, así como los derechos fundamentales. No importa si es Piqué, Vidal-Quadras o Rajoy quien lo dice: esto es lo que el PP debe decir. Y lo demás será un error que todos pagaremos caro.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de enero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.