Después de los catalanes, los vascos. Con Navarra, por supuesto

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de enero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

Arnaldo Otegi no miente. Su afirmación «nos acercamos al proceso de soluciones al conflicto» ha ido acompañada de una frenética actividad política por parte de José Luis Rodríguez Zapatero, que espera todo de una tregua etarra a corto plazo, y por el anuncio formal por parte de Juan José Ibarretxe de que se va a constituir una «mesa de diálogo entre partidos». Ese órgano ya fue anunciado por Otegi hace más de un año, es una de las condiciones históricas de ETA y parece más cerca que nunca.

Así pues, un aplauso a Otegi, porque tiene razón, sus enemigos «vamos perdiendo» y ellos hacen bien en mostrar «tranquilidad y confianza». No es sólo un partido el que comparte los objetivos de ETA, porque junto a Batasuna -vanamente ilegalizada- está toda la «izquierda abertzale», está Aralar, está Eusko Alkartasuna, está AB, Zutik, Batzarre, el PCTV, ANV y está el PNV. Y además un amplio movimiento social, sindical -ELA, LAB, ESK, STEE, HIRU y EHNE- y cultural. Todo el nacionalismo es soberanista, es independentista y está dispuesto a caminar unido. También una parte del PSOE (http://www.elsemanaldigital.com/arts/43080.asp).

Porque el PSOE es el responsable de la actual situación. Por primera vez en la Historia España tiene un presidente del Gobierno que cree que España no es una nación. Zapatero ha puesto por escrito y ha negociado con los separatistas de otra región esto: que Cataluña es una nación. Y frente a la aceptación de esto el resto -competencias, tributos, palabras- son minucias. Creo que la formación intelectual de Zapatero no le permite captar todos los matices de su pacto, pero alguien en algún momento le aprobó el Bachillerato y la carrera de Derecho, y esto debería garantizar ciertos mínimos. Por ejemplo, que sea capaz de captar la unidad lógica entre «nación» y «soberanía», y por consiguiente entre «soberanía» y «autodeterminación». Por la misma razón, como no se puede ser una cosa y su contrario, si Cataluña es una nación España no puede serlo. Y con esto llega, señores, la hora más feliz de ETA.

En Baracaldo el pasado sábado se asistió a un acto más de un drama cuyo final se acerca. El nacionalismo está unido; pronto el PSOE de Zapatero se presentará ante la opinión pública española con el logro de una tregua de ETA. ¿Cómo no va a lograrla, si tiene todo en su mano para hacerlo? ETA, como vanguardia del nacionalismo, pide la rendición de España. Pero el Gobierno de España ya ha aceptado lo más duro, que España no es una nación, o en todo caso que es opinable si lo es o no. El régimen político español está en proceso de reforma, sin más límites que los marcados por la opinión pública manipulada desde La Moncloa.

Tras los nacionalistas catalanes llegan los nacionalistas vascos. Piden esencialmente lo mismo, y no hay razones para que Zapatero les niegue lo que ha dado a otros. Además, el nacionalismo vasco ofrece el señuelo de la «paz», en cuya potencia electoral Zapatero confía. No dirá que no, y Juan José Ibarretxe liderará una «mesa política» paralela a una «mesa militar». Como sabemos desde Anoeta, en ambas mesas ETA marcará los ritmos, y en ambas mesas Zapatero pagará lo que sea menester pagar. Al fin y al cabo son hermanos de sangre, no en vano en Baracaldo cantaron todos juntos «La Internacional».

Pero Zapatero puede tener un obstáculo que en el caso catalán aún no se ha alzado. Además de la previsible resistencia de los vascos no nacionalistas, resulta que ETA y sus socios quieren Navarra (http://www.elsemanaldigital.com/arts/44749.asp). Pero los navarros no quieren saber nada de esto. Junto al nacionalismo y a los habituales cipayos, Zapatero presionará, amenazará, chatajeará y corromperá. Las maniobras más bajas son previsibles -algunas están ya en curso- para derrotar a Unión del Pueblo Navarro. De su victoria o de su derrota depende ahora el destino de España (http://www.elsemanaldigital.com/arts/43390.asp).

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de enero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.