Feijoo lleva el peso de la herencia de Fraga

Por Pascual Tamburri Bariain, 29 de enero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

Alberto Núñez Feijóo ha llenado el hueco que Manuel Fraga ha dejado en Galicia, a la cabeza del Partido Popular. Pero este joven político ha demostrado, en la hora de la sucesión, tener un carácter fuerte e ideas propias. Y probablemente sea lo uno y lo otro lo que hace falta al PP gallego, ahora en la oposición.

Conviene empezar recordando que Manuel Fraga Iribarne ganó las elecciones autonómicas gallegas de 2005. Las cosas son así; otra cuenta es si esa victoria bastaba o no para formar Gobierno, y lo cierto es que se unieron todos contra don Manuel. Pero sólo con el tiempo se verán las consecuencias de marginar en la oposición al primer partido de Galicia, dando pie en cambio a insólitos planes marginales.

Núñez Feijoo tiene que gestionar una herencia nada sencilla. El pasado fin de semana fue aclamado, con el 96% de los votos, al frente del PP gallego. Y si la derrota suele ser huérfana convendremos en que la pérdida de la Xunta no ha sido un trago fácil para los «populares», que saben que tienen que hacerlo muy bien de aquí a 2009. Feijoo, al menos, ha demostrado un pulso poco habitual, porque ha atajado con contundencia las rencillas internas. Desde luego, él era el candidato a la sucesión preferido por Mariano Rajoy y por el aparato de Génova. Joven, de extracción urbana y de formación universitaria, él daba perfectamente el perfil.

Pero ha demostrado algo más que eso. Por bueno que fuese el perfil de Feijoo está claro que, con él nada más, el PP gallego tendría una larga espera en la oposición. Una vez aclarado que iba a ser él el elegido, Feijoo ha dado una lección a propios y extraños. Xosé Manuel Barreiro, otro de los candidatos a la sucesión en las primeras quinielas, derrotado, ha sido recuperado para formar parte de la dirección. Es lo que Fraga ha llamado «renovación dentro de la continuidad», y Núñez Feijóo ha agradecido la «lealtad al partido» que han mostrado sus grandes «rivales» en este proceso: el recuperado Barreiro, Xosé Cuiña y Enrique López Veiga, además del «patrón» orensano Xosé Luis Baltar.

¿Por qué hace Feijoo estos guiños al pasado, cuando podía vencer en primera persona y sin mediaciones? Por sentido del partido y porque sabe muy bien a qué está jugando el PP gallego. Es evidente que un perfil moderno y urbano era necesario para aglutinar todos los sectores y para relacionarse con el PP nacional; pero no es menos evidente que el líder del PP gallego deberá poder contar con la lealtad de cada una de sus partes, sin matices ni excepciones. Feijoo, para ganar y gobernar, necesita contar con todas las partes del PP. Sólo ganándose a los hombres y mujeres que aglutinan las voluntades puede cumplir con su tarea. Seguramente es otra cosa la que enseñan en las facultades de Ciencias Políticas, pero el centroderecha gallego es muy grande, y por consiguiente muy complejo. Después de Fraga hacía falta un hombre inteligente y con mano izquierda para hacer lo que hay que hacer. Siempre que el BNG no consiga desencadenar una nueva invasión sueva.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 29 de enero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.