Un referéndum por la libertad

Por Pascual Tamburri Bariain, 31 de enero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

Rajoy recoge firmas para dar a la gente la voz que Zapatero le niega. España es el único marco de libertad soberana para nuestro pueblo. Una historia que empezó en Cádiz.

Mariano Rajoy dio inicio ayer en Cádiz a la campaña del Partido Popular para recoger firmas solicitando un referéndum popular sobre la definición de España. Al margen de los matices que puedan surgir sobre la pregunta, y de las opiniones que legítimamente puedan expresarse en democracia, no cabe duda de que no es propio de un régimen parlamentario negar a un partido político con diez millones de votos el derecho a pedir la opinión de los ciudadanos.

Legalmente, no cabe duda además que consultar a los españoles en asuntos tan importantes como los que nos ocupan es una iniciativa lógica. Ya se han propuesto otras cuestiones a la consideración de los ciudadanos, como hizo en 1986 el gobierno socialista de Felipe González con la adhesión a la OTAN, que no requería legalmente un referéndum pero que podía someterse a él. Así se hizo, y hubo opiniones para todos los gustos, pero nadie discutió la posibilidad de convocar a la gente a las urnas. No es coherente discutir hoy esa posibilidad.

El resquemor del Partido Socialista se debe a una razón bien diferente. A nadie se le oculta que el PP pretende pedir la opinión de la gente porque el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero ha huido de ella. En efecto, nuestra Constitución se fundamenta en la existencia de una sola nación, la española. Esto no quiere decir que las cosas no puedan cambiar, en democracia; podrá haber una Constitución diferente, un país diferente y una soberanía diferente; pero para llegar a eso legalmente y legítimamente sería necesario reconocer que se está cambiando la Constitución. Y el PSOE y sus aliados, que no tienen mayoría democrática para un cambio constitucional, han pretendido rehuirlo definiendo Cataluña como nación y creando, de hecho, un Estado plurinacional no contemplado en la Constitución. Rajoy no hace sino pedir para el pueblo la voz que Zapatero le niega.

El líder de la oposición ayer dijo cosas tan sensatas y compartidas por millones de españoles como que «en democracia quien gana las elecciones tiene el mandato de gobernar y aplicar su programa electoral, pero no un mandato para hacer lo que quiere cuando eso supone la ruptura de las reglas del juego que hemos pactado entre todos», o que no estamos ante un problema ideológico entre socialistas y populares, sino ante un presidente del Gobierno «que ha decidido romper las reglas del juego que entre todos fijamos en 1978, algunas tan obvias como que España era una nación, que la soberanía pertenecía al conjunto del pueblo español; que lo que fuera España lo decidiríamos los españoles; que los españoles éramos iguales en derechos, deberes y obligaciones y teníamos el mismo derecho a acceder a las prestaciones públicas viviéramos donde viviéramos; y que la cohesión social era un principio básico inspirador de la labor de cualquier Gobierno».

No es por eso casual que Rajoy haya ido a Cádiz a empezar su campaña referendaria. Lo que Rajoy defiende hoy y se puso por escrito en 1978 arranca de la primera Constitución española de 1812. Costó un siglo que la libertad arraigase sin oposición en este país; y ahora hay quien quiere discutirlo. Rajoy recoge firmas para defender la España constitucional, que es nuestro único marco posible de libertad soberana. Quien quiera otra cosa que no firme.

Por Pascual Tamburri Bariain, 31 de enero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.