Zapatero cede a Marruecos parte del territorio de Melilla

Por Pascual Tamburri Bariain, 31 de enero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

Marruecos ha impedido que España asegure la frontera exterior de Melilla, reivindicando parte del territorio de la ciudad. Zapatero está allí en visita oficial y debe pronunciarse.

Hoy tendría que ser un día de festejos para Ceuta y Melilla. Por primera vez en nuestra democracia un Presidente del Gobierno visita las dos ciudades en ejercicio de sus funciones. Lo que en otros lugares no es sino rutina en las dos Ciudades Autónomas era esperado como un gesto de afirmación de su españolidad. José Luis Rodríguez Zapatero, que en su etapa como líder de la oposición y en sus primeros pasos como gobernante había dado signos preocupantes de cercanía hacia Marruecos sin que el reino vecino renunciase a su expansionismo, estaba en posición de apuntarse una victoria moral que desde estas páginas se aplaudió.

Pero Zapatero ha desaprovechado su oportunidad. Llega, sí, a Melilla, pero lo hace tarde y tras haber visitado reiteradamente Marruecos, donde ha mostrado una tendencia en exceso comprensiva hacia el proyecto imperialista del «Gran Marruecos». Pero, sobre todo, llega sin haber cumplido su promesa de reforzamiento de la frontera, una frontera en la que Marruecos ha ocupado una franja de suelo español.

Sucesivas oleadas de inmigrantes ilegales africanos llegaron a Melilla desde Marruecos entre el verano y el otoño del 2005. Marruecos toleró, por lo menos, su llegada, que no impidió. Esa inmigración conviene al proyecto marroquí de negar la españolidad de Melilla. Para impedirla, el ministro del Interior José Antonio Alonso y el ministro de Defensa José Bono prometieron que se construiría una vallar «tridimensional e impenetrable» en la frontera. No fue una promesa cualquiera, sino un compromiso contraído ante el Congreso de los Diputados. La empresa Indra diseñó una valla dotada de los más modernos sistemas -similares a los utilizados por estadounidenses e israelíes-, pero Marruecos ha impedido hasta ahora la obra.

El pasado noviembre oficiales del Ejército marroquí ordenaron detener la construcción de la valla prometida por el Gobierno español. De hecho, cuando a mediados de ese mismo mes Zapatero visitó oficialmente Marruecos ya se sabía que Marruecos se negaba a la construcción de la valla alegando que el terreno necesario para elevarla no era suelo español sino marroquí.

Se trata de un conflicto territorial en toda regla. Marruecos reivindica como propia una franja de unos ocho metros de anchura a lo largo de todo el perímetro de la Ciudad Autónoma, unos doce kilómetros. España ha ejercido su soberanía allí ininterrumpidamente, aunque ya el 1903 surgió con este motivo un grave conflicto. El ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos niega la gravedad e importancia del asunto, pero el Parlamento Europeo ha pedido al Gobierno que determine a quién pertenece esa zona, que es además frontera exterior de la Unión Europea. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, está hoy en Melilla. Si no aborda el asunto, su actitud será entendida como una renuncia de España, y serán inevitables las comparaciones con la determinación de José María Aznar en 2002 en el asunto de Perejil.

Por Pascual Tamburri Bariain, 31 de enero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.