Zapatero se queda corto de talante en Ceuta y Melilla

Por Pascual Tamburri Bariain, 1 de febrero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

Zapatero ha buscado la máxima rentabilidad política para su acertada decisión de visitar las dos ciudades españolas. Pero en los días que ha pasado en ellas no se ha comprometido a nada. Marruecos, en cambio, lo ha dejado muy claro.

José Luis Rodríguez Zapatero ha buscado la máxima rentabilidad política para su acertada decisión de visitar las dos ciudades españolas fronterizas con Marruecos. Pero en los dos días que ha pasado en ellas no ha dicho nada ni se ha comprometido a nada. Las dos plazas españolas del Norte de África, Ciudades Autónomas con su propio Estatuto constitucional, nunca habían sido visitadas por un presidente del Gobierno democrático. Juan José Imbroda en Melilla y en Ceuta Juan Jesús Vivas, ambos del PP, han hecho todos los esfuerzos para que Zapatero sea recibido como lo que es, representante democrático máximo de España. Y para ellos el viaje ha sido un éxito.

La visita de Zapatero ha estado destinada a serenar los ánimos de ceutíes y melillenses, preocupados primero por la amistad de Zapatero hacia el país de Mohamed VI ya desde antes de iniciarse su mandato, y desbordados después por la avalancha de inmigrantes ilegales que el Gobierno no quiso detener (http://www.elsemanaldigital.com/arts/39059.asp). Por eso Zapatero prometió el viaje y, aunque tarde, ha cumplido. La cosa no ha sido fácil para el presidente, unido a Marruecos por su interés personal y de partido, pero obligado a ser presidente de todos los españoles, incluidos los de Ceuta y Melilla.

Hacerlo todo a la vez y no quedar mal en el intento era difícil. Zapatero lo ha intentado de la manera más sencilla: evitando el contacto con los medios de comunicación. Nada de ruedas de prensa, nada de preguntas libres, sólo fotos, sonrisas y talante; y así el presidente del Gobierno ha logrado algo realmente difícil, como ha sido visitar las dos ciudades sin hablar para nada en ellas ni de España ni de Marruecos. Como si estuviesen en plena Meseta, y como si en España no estuviese en curso un debate político sobre la existencia misma del país. (http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=45378)

La historia que Zapatero no sabe

Zapatero ha callado, y las sonrisas no han bastado para garantizar su talante. Ceuta y Melilla, sin embargo, tienen muchos motivos de orgullo que Zapatero podría haber tenido en cuenta en su viaje. El territorio de ambas perteneció a la diócesis romana de España, y fue parte del reino visigodo. Ceuta fue la primera ciudad española conquistada por los musulmanes en el siglo VIII, y fue reconquistada por Portugal en 1415; está unida a la Corona desde 1580. Y Melilla fue reconquistada en 1597. Todo esto mucho antes de que existiese Marruecos, así que Zapatero no tenía ninguna razón para callar.

El «Gran Marruecos» hace su propaganda

Omar Azziman, embajador marroquí en Madrid, no ha callado. Tras decir que las relaciones bilaterales pasan gracias a Zapatero por un «momento muy interesante, muy bueno, muy positivo» ha solicitado un diálogo entre los dos países sobre el futuro de las dos ciudades. Porque Marruecos reivindica la soberanía, y Zapatero no ha dicho ni que sí ni que no. Nada.

En cambio, ha hablado el portavoz del gobierno marroquí, Nabil Banabdelá, para quejarse de la visita y recordar la «marroquinidad de los dos presidios». Y mientras Marruecos habla de su expansión, Zapatero habla del tiempo, de la prosperidad y de la economía. En Marruecos hay diferencias políticas muy grandes entre los partidos, pero todos los legalizados por el régimen dictatorial del rey Mohamed VI coinciden en reivindicar un «Gran Marruecos» desde el Senegal hasta Gibraltar. Tanto los socialistas como los nacionalistas marroquíes coinciden en denunciar la visita pero también en excusar a Zapatero, «que se ha visto obligado a visitar las ciudades por la presión de la derecha española». De ser cierto, sería una victoria moral del nuevo patriotismo español.(http://www.elsemanaldigital.com/arts/42653.asp)

El talante se ha quedado en las fotos

Dionisio García Carnero, portavoz de asuntos de inmigración del PP en el Senado, ha criticado la imagen d el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, «dando abrazos» a los inmigrantes ilegales durante su visita a Melilla. Si un problema básico de ambas ciudades es la inmigración ilegal de africanos, que llevo a una crisis de seguridad el pasado otoño, la imagen de Zapatero rodeado de ilegales perfectamente instalados y acogidos será, sí, un gesto lleno de talante, y una hermosa fotografía, pero implica un «efecto llamada». (http://www.elsemanaldigital.com/arts/38288.asp)

Mientras tanto, nadie habla de las vallas; ni del terreno que Marruecos usurpa en la frontera de Melilla. Zapatero no ha cumplido su promesa de reforzamiento de la frontera, una frontera en la que Marruecos ha ocupado una franja de suelo español, donde se tenía que levar hoy esa valla «tridimensional e impenetrable» que nadie ha visto, a pesar de haber sido contratada con la empresa Indra y prometida en el Congreso de los Diputados. Y es que el talante impide que se cumpla la promesa. El Ejército marroquí ha decidido que ese suelo no es español, y España hasta ahora ha renunciado a la valla para evitar tensiones. Pero los inmigrantes siguen llegando, la situación sigue empeorando y Zapatero, de momento, sonríe. Y calla, tras haberse apuntado el tanto de la visita.

Por Pascual Tamburri Bariain, 1 de febrero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.