ETA eleva al máximo la tensión PP – PSOE

Por Pascual Tamburri Bariain, 13 de febrero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

La tensión entre Gobierno y oposición nunca había sido tan alta, ni las posiciones tan alejadas. Se confirma que el PSOE «tiene contactos» con ETA, y los rumores de tregua se disparan.

Ramón Jáuregui, portavoz del PSOE en la Comisión Constitucional del Congreso, ha admitido que existen contactos personales entre socialistas y miembros de Batasuna-ETA en el País Vasco. Con estas declaraciones Jáuregui confirma los intensos rumores acerca de tratos preliminares entre la banda terrorista y el Gobierno, y da la razón a quienes, desde el partido Popular, han advertido de la gravedad de la situación.

No obstante es importante recordar que estas declaraciones de un representante cualificado del partido de mayoría relativa no son casuales. Fuero hechas a la Cadena Ser, y si un medio de comunicación ligado a Prisa ha decidido reconocer la realidad de la situación es que las cosas pueden estar realmente avanzadas.

Jáuregui habla de «un clima de violencia contenida», para referirse a la ausencia de atentados mortales; sin embargo ETA ha hecho estallar siete bombas desde comienzos de 2006, y consta la formación de nuevos terroristas por decenas en Francia, aprovechando las circunstancias favorables. Además, todos sus canales de financiación, reclutamiento y compra de armas están de nuevo operativos, sin necesidad de tregua. Hay diálogo y muchos esperan que haya tregua, pero esa tregua no va a marcar el final de ETA.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo el pasado viernes que estamos cerca «del principio del fin del terrorismo». Y sin duda el líder del PSOE tiene buenas razones para conocer la posición de ETA, pero no debe confundir una tregua con una victoria, ni mucho menos con la liquidación de la banda o con la renuncia a sus propósitos delictivos. «Toda la democracia española está pendiente de una resolución de la banda de abandono de la violencia», como ha dicho Jáuregui, pero eso no quiere decir que colectivamente los españoles estén en disposición de pagar un precio antidemocrático.

El proceso de contactos con ETA, además de delicado en sí mismo, ha creado una división entre los dos grandes partidos. El Partido Popular ya ha anunciado su oposición a la negociación y a cualquier concesión política al terrorismo, que no sólo rompería el Pacto por las Libertades sino que supondría una ilegalidad y un precedente grave. Jaime Mayor Oreja, Ana Pastor y el mismo Mariano Rajoy han denunciado la falta de información en la que el Gobierno mantiene a los ciudadanos y al primer partido de la oposición -que tuvo diez millones de votos-, y han mostrado su sospecha de que los tratos estén más avanzados de lo que hasta ahora se ha reconocido.

Para el PP, ETA no ha cambiado, sigue siendo un grupo terrorista y sigue reivindicando la autodeterminación como objetivo irrenunciable. Los «populares» creen que hay razones electorales de peso para que Zapatero trate de quemar etapas. Por una parte, una tregua de ETA antes del verano permitiría que Batasuna presentase legalmente candidaturas en las elecciones municipales y autonómicas de 2007, en las que podrían repetir el buen resultado de 1999 durante la «tregua trampa». Por otro lado, esa tregua permitiría al PSOE capitalizar electoralmente un hipotético «proceso de paz». La tensión entre Gobierno y oposición nunca había estado tan alta, ni las posiciones tan alejadas.

Por Pascual Tamburri Bariain, 13 de febrero de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.