El Bienio Necio. Prólogo

Por Pascual Tamburri Bariain, 21 de marzo de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

Cuando conocí a José Javier Esparza el mundo era muy diferente de cómo es hoy. El comunismo era una amenaza global a la libertad, y España vivía una Transición que aún no nos había colocado en términos políticos a la par de los demás países de Europa. Tampoco dependíamos de Bruselas, y la agenda política, social y cultural era aparentemente muy distinta de la actual. Éramos, desde luego, algo más jóvenes, probablemente más inocentes, y el país entero lo era. Porque España, en estas dos décadas, ha cambiado de cara.

Fundamentalmente, las amenazas a la nación, a la libertad y a la democracia no eran las mismas que hoy padecemos, al menos en apariencia. La lectura de este nuevo libro de mi amigo José Javier me ha dado sin embargo ocasión de pensar en el balance profundo de estos años, y he sentido un gran desasosiego. Ya avanzada la primera década del siglo XXI un escritor tan incisivo como Esparza nos descubre una España en la que el terrorismo vuelve a condicionar la vida pública y a marcar sus ritmos; la izquierda gobierna con prepotencia y atendiendo sólo a su criterio ideológico; los nacionalismos tratan de construir desde la periferia nuevas naciones; y el centroderecha vive una “travesía del desierto” de incierto final. No, no son las mismas caras ni los mismos nombres, pero me estremece pensar que las elecciones de 2004 y el Gobierno nacido de ellas nos hayan podido llevar atrás en el tiempo hacia problemas que creímos solucionados. No lo estaban.

Alguna pluma afilada llamó “bienio estúpido” al período de gobierno democrático de la derecha durante la Segunda República. La estupidez se habría debido, supongo, a la incapacidad de afrontar los problemas del país desde sus ideas y dentro de las instituciones; y a partir de ahí la izquierda forzó la confrontación civil. Así que parece acertado no llamar estúpidos los dos primeros años de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, pero sí necios.

La necedad es parte de la naturaleza humana, no hay que darle más vueltas. Y si puede ser estúpido desaprovechar una oportunidad, dando paso a una situación peor, es seguramente necio intentar gobernar un país moderno como España desde fórmulas ideológicas reducidas a poco más que consignas. Y en eso estamos, probablemente en medio de una crisis de nuestras libertades mucho más seria que en aquellos inicios de la carrera literaria y periodística de José Javier.

Si tuviese que hacer aquí un elogio del autor caería en el sentimentalismo de los viejos y buenos recuerdos. Si tuviese en cambio que anunciar el contenido de este libro tendría que explicarles su contenido, con lo que alguien se perdería su prosa deliciosa y tajante. Debe leerse, eso sí, con el regusto amargo de las catástrofes inexplicables, de los desastres evitables, de los problemas que creímos superados y que vemos retornar, reducidos a caricatura trágica. Porque de esto trata el libro, y así debe entenderse: la crónica de dos años necios, y el anticipo de lo que aún queda.

Pero esa crónica es hoy muy diferente de cómo habría sido hace setenta, veinte o incluso diez años. Porque el mundo, aunque no a todos guste ni todos lo quieran ver, ha cambiado de manera radical e irreversible. El bienio de Zapatero es la primera fase de la historia de España en la que los nuevos medios de comunicación, y en particular Internet como vehículo de la libertad de expresión, están plenamente consolidados.

¿Es bueno o es malo Internet? No puedo olvidar al escribir que José Javier Esparza tiene una sección diaria en la prensa de papel que se llama “El invento del Maligno”. Si la televisión fuese obra diabólica, ¿qué no será Internet? Sin embargo, precisamente Internet ha hecho posible que nuestro autor tenga una sección diaria en Elsemanaldigital.com, desde la que nos ofrece su análisis cotidiano de la vida política social y cultural de España.

Esparza escribe cada día en la red desde diciembre de 2004. Gracias a él muchos españoles hemos podido conocer lo bueno y lo malo que ha sucedido desde un punto de vista agudo y elevado como es el suyo; y sin los límites rígidos de la prensa tradicional. El “Cuaderno de campo” del que proceden muchas de las ideas y reflexiones que se contienen en este libro es la mejor prueba de la vitalidad de la prensa en Internet como medio crítico y de oposición.

Oposición, en efecto. La salida brusca del PP del poder político descubrió a muchos que el Emperador estaba desnudo, es decir, que el centroderecha político tenía, sí, diez millones de votos, pero que carecía de una potencia comunicativa y cultural equiparable a la de la izquierda. En la Transición se habló, es verdad, de varias “travesías del desierto”, pero nada comparable al yermo erial que afronta hoy la derecha social. Sólo unos cuantos oasis resisten, y en ninguno de los sectores tradicionales de la comunicación (prensa impresa, radio, televisión, publicidad) la izquierda ve en peligro su hegemonía.

Pero sí en Internet. Si quisiésemos buscar algo similar a lo que la Red ha sido durante estos dos años “necios” tendríamos que pensar en el samizdat ruso durante la dictadura comunista. Allí la información y la opinión libres circulaban de mano en mano, pobremente, gracias a multicopistas y máquinas de escribir. Hoy la información y la opinión críticas con el poder están marginadas en España, salvo en Internet, donde son dominantes.

No es casualidad, por cierto, que el único mercado de comunicación realmente libre, en el que la oferta y la demanda imperan sin cortapisas, el peso de lo políticamente correcto sea infinitamente inferior al de los medios tradicionales, y pueda hablarse sin pudor de un “bienio necio” que ninguna de las grandes cadenas de televisión, por ejemplo, se atrevería a llamar así. Internet es el espacio idóneo para que la “travesía del desierto” sea posible, y para que cuando llegue a su fin -esto es lo esencial- se aprenda de los errores, se evite repetirlos, y personas, ideas y opiniones como las que lúcidamente José Javier Esparza reúne aquí para nosotros tengan un peso decisivo en la futura regeneración de España.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 21 de marzo de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.