La apurada victoria de la izquierda es culpa del PSOE

Por Pascual Tamburri Bariain, 12 de abril de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

El «empate técnico» en Italia no ha gustado a Zapatero. El presidente ha protagonizado la campaña electoral en la que la izquierda de Prodi ha perdido cuatro millones de votos.

Será cuestión de volver a leer a Edmondo De Amicis, «Italia, patria mia, nobile e cara terra…», porque los medios de comunicación españoles no han sabido gestionar las elecciones italianas del 9 y 10 de abril. No entendemos Italia. Un panorama político aparentemente opuesto al español, un sistema electoral endiablado, unos candidatos reducidos a caricaturas y una sociedad civil cuya vitalidad nos sorprende; y después unos resultados que, en definitiva, aún no conocemos, pero sobre los que se han escrito muchas cosas. Tal vez demasiadas, pero ha faltado una esencial: que José Luis Rodríguez Zapatero ha sido el protagonista.

Protagonista, sin duda, para ambos bandos. La coalición de izquierdas de Romano Prodi, que no ha mostrado soluciones novedosas a los problemas de Italia, y que contiene cosas incompatibles entre sí desde el punto de vista político, económico y social, buscó en el «modelo español» un punto de soldadura. La izquierda quiso llegar al poder proponiendo una revolución cultural similar a la que vive España, con un cambio educativo, moral e ideológico -incluyendo divorcio, aborto, matrimonios y demás, según se aplican aquí desde 2004- destinado a disimular una re-estatalización y una subida de impuestos. Y la situación española ha sido también base de la campaña de Silvio Berlusconi, que se ha limitado a señalar cómo ha cambiado nuestro país, a peor según él.

El resultado nos permite saber cómo se valora en Italia la gestión de Zapatero. Prodi y la izquierda empezaron la campaña electoral con ocho puntos porcentuales de ventaja en todas las encuestas, lo que hacía pensar en una muy amplia mayoría absoluta. En un mes esa ventaja se ha reducido a cero, cuatro millones de votos han desaparecido en la nada: el «efecto Zapatero».

Un sistema electoral endiablado

En Italia se ha cambiado la Ley electoral casi cada una de las últimas convocatorias electorales, y siempre para mayor confusión. Berlusconi ideó para 2006 un sistema, siempre con dos Cámaras, que combina lo mayoritario con lo proporcional, teóricamente destinado a proporcionar a la vez una representación variada y la estabilidad.

La Cámara de Diputados se elige por listas cerradas y no bloqueadas con un sistema proporcional de base regional, corregido con un «premio de mayoría», medio centenar de escaños que se adjudican a la lista o coalición de listas que obtenga la mayoría nacional, hasta un total de 630 escaños. El Senado tiene 315 electos más los senadores vitalicios -expresidentes de la República en su mayoría- que ahora mismo son quince. El Senado se elige con un sistema proporcional, también de base regional, sin premio de mayoría. Además, por primera vez, y por empeño personal del ministro para los Italianos en el Mundo, el excombatiente fascista Mirko Tremaglia, los emigrantes italianos eligen doce de los diputados y seis de los senadores.

Una noche en vilo

Si esto el sistema es complicado, aún más lo han sido los resultados electorales. Todo hacía prever una victoria clara y fácil de la izquierda, y todos los medios de comunicación tenían preparado un dossier sobre las razones de la derrota de Berlusconi, la impresentabilidad de la Derecha italiana y las bondades de los excomunistas de Massimo D’Alema, los comunistas de Fausto Bertinotti y los democristianos agregados en El Olivo por Romano Prodi.

Sin embargo, la victoria no llegó. La izquierda suspendió las fiestas. Cuando a las encuestas empezaron a suceder los datos se vio que la victoria no iba a ser fácil. De hecho, durante buena parte de la tarde y de la noche se daba por vencedor a Silvio Berlusconi. Silencio, caras largas, perplejidad. Al final, según datos provisionales, la izquierda se declaró vencedora a las tres de la madrugada del martes. Poca alegría, y menos de veinticinco mil votos de diferencia. En el mejor de los casos.

Un país dividido

La izquierda tiene mayoría, de momento, en las dos Cámaras. Veinticinco mil votos más en la Cámara de Diputados hacen que la izquierda tenga cincuenta diputados más que la derecha, como resultado de la ley querida por Berlusconi. Como el aliado de éste Umberto Bossi ha recordado, «con la anterior ley electoral la Casa de las Libertades [la derecha] tendría la mayoría absoluta». Y es que ni Berlusconi creía que iba a tener tantos votos.

Para mayor befa, los resultados provisionales en el extranjero son los que dan la mayoría a la izquierda. Los diputados y senadores que la derecha quiso asignar a los emigrantes, para hacer justicia histórica, por ahora son en su mayoría de Prodi. Y en el Senado, donde el empate es casi matemático en escaños, serán los políticos más veteranos los que decidirán. Vuelven a ser protagonistas los hombres de la Primera República, jubilados por la corrupción, como Francesco Cossiga y Giulio Andreotti. Que en su mayoría son favorables a Prodi.

Resultados ¿Qué resultados?

Hasta que el Tribunal Supremo proclame el 28 de abril los resultados definitivos y los candidatos electos no hay casi nada seguro. La diferencia equivale al 0’01 de los votantes, y Berlusconi aún no ha reconocido la victoria de la Unión, la coalición de izquierda y extrema izquierda que sostiene a Prodi. La mayoría de éste no llega a los 30.000 votos; y hay 600.000 votos anulados, aparte de otros episodios dudosos. En un recuento como éste, todo vale; en las elecciones de 2001, mucho menos disputadas, en esta fase cambiaron de signo 36.000 votos.

Detalles significativos no faltan. Los 731 votos válidos de la mesa electoral número 958 de Roma se encontraron ayer en un contenedor de basuras. Los emigrantes italianos en Suiza emitieron 188.600 votos, sólo han sido recibidas y computadas 158.000. Tan apurados son los resultados que en Internet (www.ricontiamo.com) y a través de SMS ha nacido una iniciativa popular de recogida de firmas para obtener del Presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, que no promulgue los resultados hasta que se recuenten los votos uno a uno.

Ante el empate virtual, Berlusconi ha ofrecido «un gobierno en interés de todos» basado en el modelo alemán, una «Gran Coalición» que evite la tensión de un recuento y los recelos de fraude que circulan. Prodi ha rechazado la posibilidad secamente. La izquierda lleva cinco años lejos del poder, y no puede esperar. Sin coalición, la inestabilidad de la izquierda hace previsibles unas elecciones anticipadas antes o después.

Los nazis hacen ganar a Prodi

¿Representa Prodi la izquierda y Berlusconi la Derecha? Sólo hasta cierto punto. En cuanto al primer ministro saliente, aunque en su coalición se encontraban representantes de la derecha más extrema, como la muy voluble Alessandra Mussolini o el grupo Fiamma Tricolore, otros se negaron a compartir candidatura, como el veterano diputado Pino Rauti. Y en cambio el Partido Socialista Italiano del exministro Gianni De Michelis y un pequeño grupo ecologista han apoyado a Berlusconi.

Todo es complicado en Italia. Tan complicado que en la coalición de Prodi se incluyen grupos tan pintorescos como la Südtiroler Volkspartei, con más de cien mil votos en la provincia septentrional de Bolzano; un grupo etnicista alemán, centrado en la correspondiente minoría y con un programa independentista, un pasado terrorista y no negados contactos neonazis. Eva Klotz, la hija de Georg Klotz, es un apoyo imprescindible de Prodi. Sin estos votos antiitalianos Berlusconi tendría hoy una mayoría indiscutible.

Próxima cita, Roma

Una relativa sorpresa han sido los resultados en la región del Lacio. Las elecciones regionales de hace un año fueron vencidas por la izquierda; hoy la derecha tendría mayoría absoluta. Y en la capital se reduce la mayoría de la izquierda. Algo importante, porque el alcalde Walter Veltroni se presenta el próximo mes de mayo a la reelección, y previsiblemente será desafiado por el Ministro de Agricultura saliente, el derechista Gianni Alemanno, un hombre del vicepresidente Gianfranco Fini. La candidatura de Alemanno servirá para tomar el pulso a una sociedad tan compleja, y para valorar la situación sea cual sea el resultado de estas confusas elecciones generales.

Zapatero ha vuelto a intervenir en política exterior. Ya consiguió notables éxitos, con su apoyo a la izquierda, en el caso de las victorias derechistas de Dominique de Villepin en Francia y Angela Merkel en Alemania. En Italia el debate sobre el «modelo español» ya ha contribuido a un porcentaje récord de votantes, casi el 85%, y a la prodigiosa recuperación del centroderecha. Con un poco de ayuda, Alemanno será alcalde de Roma.

Por Pascual Tamburri Bariain, 12 de abril de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.