Para colmo de problemas, Sevilla quita los Fueros a Navarra

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de abril de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

Zapatero recibe antes a la abertzale Barkos que al presidente Miguel Sanz, que le resulta especialmente incómodo. Y Jordi Sevilla liquida en una frase el obstáculo foral.

No lo quiso hacer Fernando el Católico ni tampoco la revolución liberal; no lo pudo hacer Manuel Azaña durante la Segunda República. Y de un plumazo lo ha conseguido el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla. Para él, «no va a ser ETA quien decida el futuro de Navarra; lo van a decidir los navarros conforme a la Constitución y a su estatuto». Y se quedó tan contento.

Veamos. Lo que ha querido ser una frase tranquilizadora, una más en medio de la maraña socialista de estos días, ha sido un síntoma peligroso de cómo se las gasta el PSOE estatal -diría nacional, pero claro, ya no- con permiso y bendición del PSN y del PSE, a la espera de la reunificación. Y es que Sevilla, a pesar de ser uno de los ministros con estudios -no crean ustedes, el género no es tan abundante-, sabrá la economía necesaria para explicar las cosas a Zapatero, pero evidentemente no sabe historia ni derecho. Porque, don Jordi, atención, Navarra no tiene Estatuto de Autonomía.

Navarra tiene un régimen foral, una autonomía preconstitucional derivada sin solución de continuidad del Fuero General medieval, vertido en la España liberal a través de la Ley de 1841 y en último extremo «amejorado» en 1982. Pero Navarra no recorrió ninguna de las vías autonómicas inicialmente previstas en la Constitución de 1978, sino que se arbitró un cauce especial para salvar, precisamente, la especificidad navarra.

No es un error insignificante. Que Navarra tenga o no fuero implica que su posición jurídica en el seno de la nación española sea una u otra, y también que las posibilidades de manipulación sean unas u otras. Naturalmente que los navarros serían más manejables si tuviesen una autonomía normal, pero las cosas son como son: no hay estatuto navarro, sino algo mucho más antiguo y más sólido. ¿Saben ustedes cuál es el primer nombre propio que aparece en el Fuero medieval navarro? España.

Navarra los pone nerviosos

En esto del «proceso de paz» el primer obstáculo serio de Zapatero y de ETA ha resultado ser Navarra, así, en general, los navarros, su Gobierno, su presidente, todo. Parece que las contradicciones se hacen evidentes, porque en buena lógica es difícil llegar a un acuerdo con un grupo que dice que Navarra no es negociable y a la vez contentar a los navarros, que no quieren ser objeto de negociación. Algo falla en algún punto, y no hay modo de dejar contentos a la vez a los nacionalistas y a los navarros. Y encima, piensan allá por Ferraz, este pesado de Sanz, que ha resultado telegénico y que ha llenado todas las portadas con su «no» a la entrega de Navarra.

Navarra -con Fuero y no con estatuto, Sevilla, por favor- preocupa. Preocupa sobre todo dentro del PSOE, claro, porque antes de poder pensar en otra cosa tiene que tener tranquilas a sus propias bases no nacionalistas. Estuvo por Navarra estos días Alfonso Perales, dicen que responsable de relaciones institucionales y política autonómica del PSOE, y ha asegurado a sus militantes que «no se pagará ningún precio político» en las negociaciones.

El PSOE está incómodo con Navarra. Por un lado tiene que mejorar sus resultados si quieren, aparte de aspirar alguna vez al poder, disponer de esa imprescindible baza en la negociación con ETA. Por otro lado, ETA dice que sin Navarra no hay nada más de lo que hablar. Así que algo hay que hacer, peor no está claro qué; y están cometiendo torpezas tan singulares como, por ejemplo, dar audiencia en La Moncloa a Uxue Barkos, de Nafarroa Bai, la diputada abertzale, antes que al presidente del Gobierno de Navarra. Pero es que Miguel Sanz los desazona, no saben cómo lidiar ese toro.

Por qué Navarra no es Euskadi

No teman, me voy a ahorrar el rollo histórico. Ustedes pueden ir a su librería, a su biblioteca o a su buscador preferidos e informarse. Pueden ustedes ver qué dicen sobre el pasado y la identidad de Navarra los que se han ocupado de este asunto desde que hay una historiografía científica -una columna vertebral: Eduardo de Hinojosa, Claudio Sánchez Albornoz, José María Lacarra, Ángel Martín Duque-, aunque pueden ustedes ver también las cosas tan divertidas que nos han deparado los escritores abertzales, desde Hermilio de Olóriz hasta el batasuno Floren Aoiz, pasando por Jimeno Jurío. Lean, comparen y elijan.

Navarra es lo que es; por supuesto que ha ido cambiando a lo largo de la historia, porque la identidad no es momificación. Pero Navarra no puede ser cualquier cosa, sino -nada más y nada menos- la plasmación aquí y ahora de una comunidad humana viva desde los inicios de la Reconquista. Por eso no es casualidad que Sevilla se olvide de los fueros, porque la existencia de éstos es un obstáculo infranqueable para negar la personalidad de Navarra y de los navarros.

Si esto sigue así, el próximo día les contaré un chiste de navarros. Se están poniendo de moda, en este «órgano común permanente» al que antes llamábamos España.

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de abril de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.