Con Navarra se ha topado Zapatero

Por Pascual Tamburri Bariain, 1 de mayo de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

A veces un proyecto político encalla en una dificultad imprevista. Un gobernante con un diseño ambicioso puede verse superado por los acontecimientos. Y José Luis Rodríguez Zapatero puede tener un problema donde menos se lo espera.

El lugar es, por supuesto, Navarra. Claro, Zapatero ha cifrado el éxito de su legislatura en eso que el equipo de La Moncloa llama «la paz». La «paz» del presidente no es exactamente lo que sería una verdadera paz, porque tiene toda la apariencia de consistir en pagar el precio necesario para que ETA deje de matar.

Sea como sea la negociación con la ETA, Navarra va a salir por allí, eso es algo que Zapatero ya sabía. Pero si el problema fuese el Gobierno de Navarra, o la Unión del Pueblo Navarro del presidente Miguel Sanz, la cosa tendría su remedio. Al fin y al cabo con la ilusión de la tregua y el poder firmemente asido en Madrid, el líder socialista podía esperar que una coalición de «todos contra la derecha» entregase en 2007 el poder en Pamplona a una coalición multicolor liderada por el PSN-PSOE. Y a partir de ahí, con mucho cuidado, por supuesto, Zapatero podría haber pagado su precio.

Semejante operación tenía su riesgo. Los navarros no son dóciles franciscanos acostumbrados a la sumisión conventual. Habría hecho falta toda la artillería propagandística para convencer al mayor número posible de ellos y a la vez para dejar fuera de juego a UPN. Pero el mismo PSOE navarro está creando muchos más problemas de los esperados.

El ex líder socialista, Gabriel Urralburu -ahora libre tras pasar por prisión como su leal consejero Antonio Aragón–, por malo que fuese, tuvo el acierto de sacar a los navarros del Partido Socialista de Euskadi. Sólo eso hizo posible que gobernasen durante una década. Ahora, entre los socialistas navarros más veteranos hay una cierta añoranza de los «viejos tiempos». Porque creen ellos que un acuerdo estable con UPN podría llevar a un reparto de las instituciones proporcional a los votos, sin necesidad de dar demasiadas confianzas a los nacionalistas. Ya en 2003 las «viejas glorias» del PSN -Manuel López Mazuelas, Lola Eguren, Víctor Manuel Arbeloa- sostuvieron esta postura.

Aviso a navegantes por aquello que el Pisuerga pasa por Valladolid y el agua del también navarro Ebro no irá a Valencia: Carlos Chivite deberá andarse con cuidado si quiere llegar a ser el candidato socialista de Navarra, donde los leales al ex secretario Juan José Lizarbe afilan los cuchillos contra él. El «todopoderoso» Pepiño Blanco, desde Madrid, tiene la mirada fija puesta en Juan Moscoso, hijo del ex ministro «felipista», diputado y hombre que no crea problemas a Ferraz..

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 1 de mayo de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.