Cambio de alianzas (con permiso de los ciudadanos)

Por Pascual Tamburri Bariain, 14 de mayo de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

Tras el bienio radical-socialista, el bienio socialista-convergente … hasta 2008

Tras desvelarse algunas incógnitas políticas catalanas a lo largo de la última semana: ERC se abstuvo en el Senado para que el Estatut llegase a tiempo a su cita con el referéndum y sus dirigentes fueron expulsados horas después del Gobierno de Pasqual Maragall que anunció que en otoño convocará nuevas elecciones, ahora quedan por abrir dos nuevos arcanos: ¿Encabezará Maragall las listas del PSC en esas elecciones?; ¿Se aproxima por parte de José Luis Rodríguez Zapatero la petición de mano de Artur Mas que abriría las puertas a la cohabitación entre socialistas y convergentes en Cataluña y a la entrada de ministros nacionalistas a los Consejos de Ministros en Madrid?

Respecto al baúl de sorpresas Maragall parece que su suerte está echada. Algunos analistas cercanos al socialismo ya dan incluso por segura la marcha tras el referéndum del líder catalán a una embajada importante. Se especula con la de Estambul por la amistad del catalán con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogán. Si así fuera se afianzaría como línea de escape de Zapatero la vía embajada: primero el alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, hacia el Vaticano, después el presidente de la Generalitat camino de Turquía y, quizá, también -¿por que no?– el ex ministro José Bono a Estados Unidos. Se verá qué hay de cierto en el asunto, y tampoco sería la primera vez que Maragall se refugia en el extranjero huyendo de los disgustos de la política catalana; no hace tampoco demasiado de su famoso «año sabático» en Roma.

Hacia el bienio «socialista-convergente»

Zapatero ha dicho muchas veces que admira la Segunda República. Pues bien, ésta se estudia aún hoy ordenada en «bienios» según las coaliciones parlamentarias predominantes. Si el PSOE elige a partir de ahora el apoyo de CiU en Madrid, al primer bienio socialista y republicano va a seguir un bienio socialista-convergente que devolverá a unos el calor de las moquetas y a España la sensación de moderación que Zapatero necesita de cara a 2008. Y ya veremos qué pasa en Barcelona: así las cosas, y con el PSC sin candidato, las especulaciones sobre quién será su «número uno» en otoño pronto se percibirán. El «charnego» José Montilla –pese al augurio del ministro Jordi Sevilla– tiene muchas papeletas, aunque también andan bien colocados Manuela de Madre y el conseller económico Antoni Castells. Las dudas al respecto sólo están en si el sustituto de Maragall será el presidente o el vicepresidente de Artur Mas. Mientras, Josep Antoni Duran Lleida ya se encarga los trajes de ministro para que el día que tenga que sustituir a Miguel Ángel Moratinos en la sede de Exteriores en la madrileña Plaza del Marqués de Salamanca no le coja sin ropa en el armario.

En fin, de todos modos habría que recordarles a socialistas y convergentes, de forma cariñosa, como corresponde al «oasis» político catalán, que es mejor siempre cazar el oso antes de vender la piel. Más si cabe en una Cataluña que ha tenido que asistir a tan largo vodevil político. Los primeros datos sobre el referéndum -el «Estatut» sólo saldría apoyado por uno de cada tres votantes– demuestran que el electorado por aquellas tierras y por otras les da la espalda. Pero al ritmo que van las cosas y al nivel que se juega la política catalana, tras una campaña de referéndum con una ERC dividida, con sus cargos despechados y con la mirada puesta en el paro, con un PP haciendo «pedagogía» de su no y con los Albert Boadella de turno haciendo bolos políticos, pues puede ocurrir de todo.

Y cuando se dice de todo, es por que es de todo.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 14 de mayo de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.