Patxi López y Arnaldo Otegi lanzan su «chupinazo»

Por Pascual Tamburri Bariain, 5 de julio de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

Mientras un cohete anuncia el inicio de las fiestas de San Fermín en Pamplona, el PSE y Batasuna empiezan a negociar en Bilbao una gran amenaza contra la democracia española.

Hoy empiezan en Pamplona las fiestas de San Fermín, con un cohete que será lanzado ante las cámaras de televisión del mundo entero por un concejal nacionalista en quien la alcaldesa Yolanda Barcina ha delegado. Pero las noticias desde el norte de España no son, desgraciadamente, todas festivas ni alegres.

Hoy el Partido Socialista de Euskadi se reúne con Batasuna, el brazo político de la banda terrorista ETA en Bilbao. Las conversaciones se inician en Bilbao, junto al Nervión, a las 11 de la mañana. Es un paso sin precedentes en nuestra democracia y de una gravedad jurídica y política que hoy resulta difícil de valorar. Es un verdadero chupinazo, pero lo que va a empezar dista mucho de ser una fiesta y es, para muchos vascos, una afrenta.

Batasuna es ETA. Reunirse con Batasuna es, pues, hacerlo con ETA, y de la misma manera dialogar, negociar o pactar con Batasuna es hacerlo con ETA. Esto implica, a día de hoy, violar una Ley en vigor y probablemente el Código Penal. Pero, consideraciones jurídicas aparte, ese paso que el PSOE ha decidido dar a través de su filial del País Vasco supone una grave amenaza para la convivencia democrática.

Cuando se inició la transición a la democracia se diseñó un régimen amplio en el que tuviesen cabida las opciones políticas más diferentes, aceptando todos un marco común que se cimentaba en la soberanía indivisible del pueblo español y en las reglas democráticas dentro de ese ámbito. El nacionalismo vasco más radical quedó fuera del proceso constituyente porque ni aceptó la unidad nacional como fundamento previo de la Constitución ni renunció al terrorismo como método antidemocrático de acción.

El «proceso de paz» del presidente del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha venido a alterar lo acordado en la Transición. El consenso constituyente no pudo integrar a ETA porque los terroristas no aceptaron y siguen sin aceptar las reglas del juego. Hoy el PSOE por una parte y el Gobierno por otra parecen decididos a cambiar las reglas del juego para poder presumir de haber acabado con el terrorismo de ETA.

ETA y Batasuna no han cambiado. No han renunciado a sus objetivos, y estos siguen siendo incompatibles con la unidad democrática de España. La única cuestión que López puede proponer hoy legítimamente a los portavoces ilegales de la banda armada es que ésta se disuelva y sus componentes se entreguen a la Justicia. Todo lo que rebase esa posición será un insulto a las víctimas vivas y muertas del terror y una amenaza contra la libertad. Que el chupinazo de Bilbao no anuncie un atentado contra la democracia en el País Vasco.

Por Pascual Tamburri Bariain, 5 de julio de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.