Vuelve la «kale borroka» y demuestra la crisis negada por Zapatero

Por Pascual Tamburri Bariain, 20 de agosto de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.

La banda terrorista ETA anunció hace pocos días que «el proceso está inmerso en una evidente situación de crisis». Y los terroristas, que son el origen y la causa de la violencia que José Luis Rodríguez Zapatero prometió liquidar desde la presidencia del Gobierno, son también los mejor informados sobre el «proceso de paz» emprendido por el PSOE. Algo está fallando y los ciudadanos empiezan a pagar las consecuencias.

Los terroristas y el Gobierno de España se han enzarzado en una espiral de acusaciones y reproches que ha obligado a Zapatero a abandonar su silencio, y que ha reactivado todos los viejos fantasmas del terrorismo callejero. La violencia vuelve abiertamente al País Vasco -de donde nunca desaparecieron la extorsión ni otras formas de coacción terrorista- mientras el Gobierno no renuncia a una negociación que todos los observadores consideran agonizante o destinada a un cambio profundo.

Las juventudes etarras respondieron a Zapatero quemando un autobús en San Sebastián, en plena Semana Grande, y los portavoces habituales de Batasuna explicaron las razones por las que, desde el punto de vista etarra, el «proceso» está en crisis, es decir, que debe cambiar si no se quiere que termine aquí. Y es que Zapatero está descubriendo que los terroristas y él no hablan el mismo lenguaje.

Para Zapatero, «lo único que está en crisis es la violencia, quien la ampara y quien se queda detrás de ella». Sin embargo, el final del terrorismo depende, según él mismo y por su decisión, de los mismos terroristas, con quienes ha abierto un proceso de diálogo. Es cierto que Zapatero quiere que esa negociación se desarrolle en el marco de las leyes -cambiándolas en su momento si es preciso-, pero no es menos cierto que ETA siempre ha dejado claro que no renuncia a ninguno de los objetivos estratégicos abertzales: anexión de Navarra y autodeterminación, previa legalización de ETA-Batasuna.

Diego López Garrido, portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, ha expresado la principal aspiración ahora mismo de Zapatero al instar a Batasuna a «tomar su gran decisión, que es optar de una vez por todas por las vías exclusivamente pacíficas y democráticas». Lo que para el PSOE y el Gobierno es sólo una cuestión de procedimientos, para Batasuna y ETA es el núcleo del problema: los abertzales tienen unos objetivos que no caben en la actual legalidad española, y si ésta no se cambia para hacerlos posibles no terminará la «violencia». Así de claro lo tiene Zapatero; mientras él habla de una legalidad formal los ciudadanos contemplan cómo los autobuses vuelven a arder.

El PSOE ha aprovechado la ocasión para reabrir su batalla particularista contra el PP. Y es que los de Zapatero acusan a la actual oposición democrática de haber estado dispuesta, durante la tregua etarra de 1998, a pagar un «precio político» por el fin de ETA. Lo cierto es que José María Aznar, teniendo en el Gobierno a Mariano Rajoy, no quiso pagar el precio de ETA, que era hace una década el mismo que ahora. Zapatero ha heredado el problema y tiene también un ejemplo en el que inspirarse. No puede haber ningún precio por el fin del terror nacionalista.

Por Pascual Tamburri Bariain, 20 de agosto de 2006.
Publicado en El Semanal Digital.