Rajoy es alternativa, no sólo Oposición

Por Pascual Tamburri Bariain, 28 de enero de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

Llámenlo centro o llámenlo moderación; que cada uno use las palabras que le resulten más cómodas, aunque no sean las más precisas. Lo importante es que el «nuevo impulso» del Partido Popular no mira al pasado ni se limita a criticar el presente, tan polémico, de la España de Zapatero: Mariano Rajoy quiere ganar las elecciones y ser con nombre propio alternativa de poder, para solucionar los problemas que de verdad preocupan a la gente.

¿Está todo el centroderecha de acuerdo en esto? De palabra, sí. Nadie discute la oportunidad de las conferencias políticas que el PP ha organizado estas semanas sobre inmigración, seguridad, modelo de Estado y política económica para plantear sus propuestas de cara a las elecciones de 2007 y 2008. Un programa de Gobierno mirando a los ciudadanos, es decir, una alternativa al rumbo que el PSOE ha impuesto a España desde 2004. La izquierda ha abierto ese hueco para los de Rajoy, ya que ha olvidado los problemas reales los españoles, «que se levantan pensando en su salario, en su puesto de trabajo o en la educación de sus hijos y no en la República, en Franco o en las naciones».

Todos de acuerdo con Rajoy, pues. Pero con matices, y matices peligrosos a veces. Cierto es que el centroderecha es por definición plural de expresiones, de sensibilidades y de matices. Pero existe una tentación «opositora» de doble filo. Casi los mismos que un día se quejan de que Rajoy es «demasiado duro» por decir las verdades del barquero son capaces al día siguiente de pedir a los dirigentes del PP que «den más caña» a Zapatero. Ser oposición, limitarse a la queja y la denuncia, es más cómodo y más satisfactorio que el esfuerzo de llegar a la gente y de unir más personas. Pero esa es la tarea de Rajoy: ser alternativa.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 28 de enero de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.