Rajoy no será siempre Oposición

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de enero de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

El programa electoral del PP para 2007 y 2008 (si legamos tan lejos en la legislatura) quiere hacer «de la libertad y la igualdad de los españoles el principio conductor de la política española» y pretende convencer a los ciudadanos de que «otra España -además de la socialista de ZP- es posible». Son las conclusiones que Mariano Rajoy Ha sacado de las sucesivas conferencias programáticas de su partido sobre los temas que más preocupan a la gente.

El líder del PP quiere ganar las elecciones. No le basta oponerse a los desmanes del Gobierno: necesita ser alternativa de poder, y necesita una mayoría. Lo importante es que el «nuevo impulso» del Partido Popular no mira al pasado ni se limita a criticar el presente, tan polémico, de la España de Zapatero: Rajoy quiere ganar las elecciones, también las generales cuando toquen. No le basta ser mera oposición que resalte una y otra vez los traspiés socialistas para conquistar el aplauso de los convencidos. «Yo no quiero ser el presidente del Gobierno porque el que esté ahora lo haga mal, sino porque los españoles confíen en mi». Es ambicioso; pero también Aznar lo fue, y el camino de La Moncloa pasa por ahí.

Desde luego ser líder de la Oposición, no conformarse y aspirar a ser alternativa al Gobierno no es nada cómodo. Existe una tentación «opositora» de doble filo. Los mismos que un día se quejan de que su líder es «demasiado duro», al día siguiente pueden gritar a los dirigentes populares que «den más caña» a Zapatero. Dicen los del PP que «habrá caña, pero moderada»; y es que tienen que contentar a las bases, enfurecidas y enfervorizadas, pero a la vez dar respuestas prácticas y atractivas a los desilusionados de ZP. Eso es lo que algunos llaman centro, concordia o moderación. Si nos pusiésemos de acuerdo en llamarlo, sencillamente, «alternativa política democrática», sería seguramente mejor.

Rajoy cree que ser «pura y dura» oposición, limitarse a la queja y la denuncia, es cómodo -a muchos les tienta ese confortable Ministerio- pero puede ser volátil. Es seguro que el PP debe hacer un esfuerzo para llegar a la gente no convencida de antemano y de unir a más personas a su alrededor sin renunciar a sus principios. Los españoles votan casi siempre más contra alguien que a favor de alguien, pero luego hay que gobernar la nave del Estado hacia un puerto seguro y fiable. Entre Oposición y Alternativa hay la misma distancia que entre enunciar principios y ponerlos en práctica. Es el camino de Rajoy.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de enero de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.