El chapapote de 2007 mancha menos que en 2002

Por Pascual Tamburri Bariain, 31 de enero de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

El buque Sierra Nava encalló frente a Algeciras el pasado domingo a causa del temporal. Los equipos de emergencia advirtieron del peligro de vertido de 170 toneladas de fuel oil al mar. Kilómetros de playas han quedado contaminados, con el consiguiente problema para el medio ambiente, el paisaje y la calidad de vida de la zona afectada. Los esfuerzos de las autoridades han logrado retirar ya unas 70 toneladas de combustible, mientras que el armador de la nave planea reflotar el buque tras extraer el resto del fuel. Un accidente de causas que deben aún investigarse en detalle ha tenido efectos negativos para una parte de España y todos los partidos políticos coinciden en la importancia de una respuesta rápida y eficaz.

En Cádiz hay chapapote. No se sabe cuánto, no es seguro por qué ni con qué responsabilidades y realmente no puede afirmarse que el problema vaya a cerrarse sin consecuencias. Los ciudadanos están preocupados, especialmente los directamente afectados pero también todos los españoles con una cierta conciencia ecológica. Aparte de la escala, lo que ha sucedido no es muy diferente de lo que pasó en noviembre de 2002; pero sí están siendo diferentes las consecuencias políticas y mediáticas, y conviene recordarlo antes de que el episodio quede olvidado.

En Andalucía gobierna el PSOE de Manuel Chaves, y José Luis Rodríguez Zapatero preside el Gobierno desde La Moncloa. Ni la oposición, ni los medios de comunicación independientes ni las organizaciones sociales dedicadas a la defensa del medio ambiente han intentado politizar el caso del Sierra Nava. No hay gritos demagógicos de «Nunca Máis!», y nadie acusa de ninguna manera a los responsables políticos de ser culpables de lo sucedido. El PP de Mariano Rajoy y, en Andalucía, de Javier Arenas, asume que estas desgracias suceden, que conviene prevenirlas en lo posible pero que, una vez que han tenido lugar y antes de buscar cabezas de turco lo más oportuno es trabajar unidos para evitar males mayores. No es, la del PP, una oposición sumisa al poder, pero sí una oposición responsable y ajena a la demagogia.

Es bueno recordar que en 2002, cuando José María Aznar ocupaba el puesto que hoy es de Zapatero y Manuel Fraga presidía Galicia, hubo chapapote en esa Comunidad Autónoma y en el resto del Cantábrico. Además de la natural preocupación la izquierda, entonces en la oposición, el hundimiento accidental del petrolero Prestige, en ruta desde San Petersburgo a Gibraltar, causó una tormenta política inesperada y sin precedentes. La movilización popular fue orientada contra un Gobierno que no tenía ninguna responsabilidad en lo sucedido y que, de tenerla, no era mayor que la de Zapatero en 2007. Pero hoy no hay manifestaciones contra el Gobierno a cuenta del Sierra Nava, porque el PP actúa de otra manera.

El PP ha tenido históricamente un déficit de comunicación pública en comparación con el PSOE, y eso quedó demostrado en el caso del Prestige. Hoy, con el Sierra Nava soltando fuel en Andalucía, se está comprobando que el PP tiene, además, otra manera de hacer las cosas. El Plan Galicia reparó con creces los daños del Prestige. Un año después del hundimiento, las playas gallegas tenían más banderas azules que nunca. Aunque los dos grandes partidos sean muy diferentes, el chapapote contamina igual en todas partes, y quienes hace cuatro años salieron a la calle para pedir respuestas deben obtenerlas también ahora.

Por Pascual Tamburri Bariain, 31 de enero de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.