Carod destapa las vergüenzas olímpicas del Estatut y de Montilla

Por Pascual Tamburri Bariain, 26 de febrero de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

La pasada semana, el polémico líder republicano y vicepresidente de la Generalitat catalana, Josep Lluís Carod-Rovira, en visita oficial a India, anunció su intención de buscar “vías para el reconocimiento internacional del deporte catalán”, desarrollando así las competencias que en la materia atribuye a esa comunidad autónoma el Estatuto recientemente aprobado y aún pendiente de distintos recursos ante el Tribunal Constitucional.

El próximo 13 de marzo Carod se entrevistará en Lausana (Suiza) con el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, para buscar opciones jurídicas que permitan concretar la voluntad nacionalista de que la bandera catalana ondee en las próximas Olimpiadas entre las de las naciones independientes. Porque el objetivo no es deportivo sino estrictamente simbólico, dentro del proceso de “construcción nacional” que une a los integrantes del actual Gobierno tripartito catalán. Precisamente ayer lunes se anunció que el PSC del presidente autonómico José Montilla apoya la iniciativa olímpica de Carod.

El suizo Rogge, veterano sucesor al frente del COI del español Juan Antonio Samaranch, ya se ha tenido que enfrentar en el pasado al intento de manipulación nacionalista del deporte catalán. En el otoño de 2003, en la precampaña de las anteriores elecciones autonómicas, el entonces conseller en cap de la Generalitat y candidato al gobierno catalán por CiU, Artur Mas, planteó impulsar una alianza entre Andorra y Cataluña para crear “selecciones deportivas conjuntas”, iniciativa que fue rechazada por el entonces presidente del PSC y candidato a la presidencia de la Generalitat, Pasqual Maragall, con una frase que aún resuena en los pasillos de la política catalana: “No hagamos el ridículo, es lo peor que podemos hacer”. Una legislatura después, los socialistas catalanes necesitan el apoyo parlamentario de los independentistas y parecen haber cambiado de opinión.

El asunto deportivo, con ser simbólicamente muy relevante, no es más que uno entre muchos. El Estatut de Maragall y Montilla convierte Cataluña en un embrión de Estado independiente, con competencias que corresponderían al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y que aún deben ser estudiadas por el Tribunal Constitucional. El Tripartito, no obstante, tanto en el deporte como en todos los demás asuntos recurridos, está aplicando el Estatut sin freno ni medida. Y no es una actitud que pueda reprocharse sólo a los radicales, ya que los mismos socios catalanes del presidnete del Gobierno apoyan este tipo de iniciativas. En palabras del portavoz adjunto del PPC en el Parlament, Daniel Sirera, “es el propio Montilla el que fomenta el independentismo deportivo de Cataluña, permitiendo que su consejero de la vicepresidencia intente conseguir en el terreno deportivo lo que todavía no ha logrado en el ámbito de la política”. Y no han hecho más que empezar.

Por Pascual Tamburri Bariain, 26 de febrero de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.