Zapatero recurre a sus amigos para controlar Endesa

Por Pascual Tamburri Bariain, 28 de febrero de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

Del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se han dicho y escrito muchas cosas en esta legislatura, buenas y malas, ciertas y falsas. Pero lo que nunca se ha dicho, y si se ha dicho no era cierto, es que renuncie con facilidad a sus objetivos. Perseverante para sus admiradores, obstinado para sus críticos, Zapatero dio ayer a cuenta de Endesa un nuevo ejemplo de intervencionismo institucional. Para no dar su brazo a torcer.

La suerte de Endesa parecía depender ya sólo de sus accionistas, tras la derrota total de la OPA de Gas Natural amparada por La Caixa. Dentro de veinte días la Junta General de accionistas estaba llamada a decidir sobre las modificaciones estatutarias pedidas por la alemana E.On para que su propia OPA, mucho más generosa, fuese posible. Los tribunales españoles, los directivos de la compañía y la Unión Europea coincidían en que era la mejor solución. Sin embargo, Zapatero no había quedado satisfecho, una vez frustrado su proyecto de “catalanizar” la compañía.

Enel, el cuasi monopolio eléctrico de Italia, ha adquirido un 10% de Endesa a un precio superior al de mercado, buscando participar en una futura posición dominante. Esa operación ha sido animada desde el Gobierno español, ya que el ministro de Industria, Joan Clos, y el jefe de la oficina económica de La Moncloa, David Taguas, negociaron la idea con los directivos italianos. Una vez más el Gobierno entra en la vida de una empresa privada española. ¿Libertad de mercado?

Protagonista no secundario de este singular espectáculo ha sido el primer ministro italiano, Romano Prodi, que en medio de una aparatosa crisis de Gobierno encontró tiempo para una reunión bilateral con Zapatero y su equipo en Ibiza. Del contacto entre las dos izquierdas de Gobierno surgió, manifiestamente, la idea de que la eléctrica italiana Enel, en manos públicas, terciase en el futuro de Endesa, adquiriendo una posición accionarial a alto precio que pusiese en graves dificultades a la alemana E.On. Alguien puede sorprenderse de este tipo de juegos con dinero de los ciudadanos en la Europa de 2007, pero quien lo haga demostrará no conocer a Prodi. El veterano democristiano, profesor de economía, ha desarrollado toda su carrera en el sector público, en el que fue uno de los grandes boyardos designados a dedo por la corrupta DC. Prodi fue presidente del IRI, el INI italiano, cuando este gran grupo empresarial entró en crisis por las decisiones de los políticos. Consecuencia de aquella ruina fue el paso de Prodi a la política activa, en la que -como Endesa acaba de comprobar- conserva sus anteriores modos.

Prodi no es, desde luego, Zapatero, y lo ha demostrado en varios sentidos. Pero Enel es, de entre las grandes empresas eléctricas europeas, tal vez la que menos interesa a España. Para los pequeños accionistas de Endesa corre peligro el valor de la acción, multiplicado durante la presidencia de Manuel Pizarro. Para el país, Enel aporta pocas novedades, ya que el sistema eléctrico italiano padece, por decisiones políticas obsoletas en las que el mismo Prodi participó, un bloqueo nuclear similar al español. Si se trataba de producir más energía, más barata y más limpia Enel no era el mejor comensal para el mercado español; pero todo eso importa a Zapatero, cuyo equipo decidió hace tiempo que todo valía contra Pizarro y contra E.On, y así estamos. Una situación impropia de la Europa del siglo XXI, a juicio de muchos.

Por Pascual Tamburri Bariain, 28 de febrero de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.