Rajoy supera a Aznar y desafía a Polanco

Por Pascual Tamburri Bariain, 25 de marzo de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

La decisión de boicotear a PRISA por parte del PP es lo más importante que le ha pasado a la derecha desde hace 30 años. PRISA es el poder fáctico por antonomasia. Se ha roto el miedo. Y ya no reparte patentes de democracia

La libertad de expresión, en una democracia, es un requisito básico. Ahora bien, de nada sirve esa libertad sobre el papel si se establece un oligopolio o monopolio de los medios. En una situación semejante se podrá comunicar sólo con la aquiescencia de quien posee los medios, es decir que habrá unos poderosos, o quizás un solo «Ciudadano Kane», que determinen de qué se debe hablar, qué temas son políticamente correctos y qué políticos reciben un tratamiento hostil o amistoso. ¿Necesitamos emplear nombres propios para saber quién ocupa esa posición en españa?

Todo esto, que es terrible si uno tiene el poder, se convierte en angustioso si uno se queda en la intemperie de la Oposición. Si además, en los años sobre la moqueta, no se ha favorecido un mayor pluralismo y el poder de los superpoderosos se ha hecho aún mayor sin forzarles a dar cabida a todas las ideas -y en especial a las de uno mismo- llegamos a una situación como la española: durante décadas PRISA y sus aliados han controlado amplios espacios, de modo inusitado en un régimen constitucional.

La democracia se conforma con el voto, y el voto es claramente inducido por la información. PRISA en los últimos 30 años ha marcado decisivamente el rumbo de los gobiernos socialistas y ha conseguido que la derecha fuera desalojada del poder tras el 11-M, independientemente de los errores de Aznar (dicen en Castilla que «el que echa pan a perro ajeno pierde pan y pierde perro»). La derecha ha tenido siempre un miedo reverencial a PRISA que ha condicionado a sus líderes y sus decisiones. Y hete aquí que precisamente don Mariano rompe de un plumazo ese esquema y además pasa al ataque, pues en el comunicado el PP acusa a los súbditos de Polanco de sectarios, dependientes, no objetivos y no veraces, y les planta. El PP no dará «ni agua» a PRISA hasta que cambie (por cierto ¿qué hará mi amigo José María Lasalle, que acaba de dejar ABC y de firmar por PRISA para sus densos artículos de opinión, pero que sigue siendo diputado del PP?).

Rajoy se ha hartado

La espoleta de la decisión de Rajoy parece que ha sido lo de la guerra civil; fue además el mismo Rajoy quien lo planteó ante su «sanedrín». Rajoy debió decir: «Si se van a meter conmigo de todas formas, pues adelante…» ha llegado el momento de romper otro tópico. Decisión quizá inevitable, pero sin duda arriesgada. Pudo tomarse antes, pero ha sido ahora. Justamente en las puertas de una campaña electora, no casualmente en una curva cerrada del «proceso de paz» y por decisión personalísima del líder popular.

Rajoy ha tomado hasta ahora decisiones impensables en un líder al que a mi modo de ver se le acusa injustamente de dubitativo y hasta de «maricomplejines». Ha logrado mantener al PP unido, pese a todo, tras la derrota del 14-M y la posterior pérdida del gobierno gallego; ha roto el tópico de que la calle es de la izquierda dándole a ZP a tragar su propia medicina; y ahora enfrenta de cara la proverbial hegemonía mediática de la izquierda.

No es tan fiero el león

La izquierda de Polanco es una «gauche caviar», una izquierda pija de jefes ricos y masas dóciles, con grandes beneficios ante todo. Nadie conoce, ni en realidad importa, cuáles son las ideas personales de Polanco y de quien se arrima a la sombra de su árbol: su negocio ha consistido en vender las ideas que sostienen a Zapatero en su poder y en sus políticas. Las últimas legislaturas -indistintamente del PSOE y del PP, y convendría escuchar ahora por ejemplo a Rodrigo Rato- han arrinconado o domesticado a todos los grupos mediáticos tradicionales que habrían podido competir con Polanco de igual a igual. Polanco tenía todo pensado. Todo, salvo la aparición de nuevas realidades y la entereza de Rajoy.

Nuevas realidades, como los medios digitales -una batalla que PRISA ha perdido y en la que la izquierda militante está en clara minoría y neto descenso: lo que demuestra que, si se deja elegir a la gente en libertad, no elige lo que Polanco ofrece- y los medios en principio heterodoxos como El Mundo, Intereconomía o COPE. PRISA no domina el mercado en ejercicio de la libre elección ciudadana, porque precisamente donde y cuando ésta se puede producir PRISA pierde. Polanco es un hombre muy rico al frente de un grupo empresarial muy poderoso, pero el mercado percibe su debilidad, como demuestran sus cuentas de resultados, su mediocre cotización en Bolsa y la evidente intención de liquidar sectores especialmente problemáticos -los regionales, «Cinco Días» e incluso Sogecable-. En libertad PRISA perdería; por eso Polanco no quiere la libertad.

El cascabel al gato, o sea Rajoy

Todo esto es sabido y conocido. Sin embargo, nunca se ha actuado así hasta las últimas consecuencias. La política de cabotaje del PP en La Moncloa -en este tema- y los intereses a corto plazo de los políticos del PP ha favorecido de momento a este Polanco que tanto odio demuestra y declara al PP. ¿Masoquismo o miopía?

La solución, de todos modos, no es atraer o formar nuevos grupos de poder que conviertan este monopolio en un oligopolio. Ni Rupert Murdoch, ni Silvio Berlusconi -a quien nunca se le ha pedido, y me consta que le duele-, ni el grupo Rizzoli ni cualquier cosa que pueda inventarse traerá una solución mágica. La solución es más complicada y pasa por donde Rajoy ha señalado: una política de medios coherente en el PP. Coherente, es decir libre, sensata y no condicionada por lo que hagan y digan los medios de PRISA. Ni una frase ni una línea hasta que Polanco no enderece su rumbo, y una legislación antitrust propia de una democracia avanzada cuando Rajoy llegue a La Moncloa. Eso, precisamente es lo que temen Polanco y los aspirantes a sucederle.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 25 de marzo de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.