El PSOE de Zapatero y Blanco atiza aún más la crispación

Por Pascual Tamburri Bariain, 25 de marzo de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

Durante el pasado fin de semana tuvo lugar la Convención Municipal del PSOE, destinada a preparar las elecciones locales y autonómicas de próximo 27 de mayo. Aunque el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, instó a hacer una campaña «serena», la izquierda parece haber entrado en una espiral de crispación a la que los dirigentes de la calle Ferraz no quieren poner freno.

El «Manual del candidato» elaborado por el equipo del secretario de Organización socialista, José Blanco, rezuma hostilidad hacia el PP que rebasa ampliamente los límites de una rivalidad democrática: para los líderes socialistas «cada campaña es una guerra a nivel general, del partido y del candidato», y «cada elección hay que diseñarla como una batalla». El centroderecha no es contemplado como un competidor por el voto ciudadano, sino como un enemigo, con un lenguaje militar que no deja lugar a dudas. Hay crispación.

Sin embargo, el PSOE se presenta a sí mismo en los medios de comunicación como víctima de la crispación y como defensor de la moderación. El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha sido acusado de contribuir a un clima político deteriorado por la decisión de su partido de no acudir a entrevistas ni programas en los medios de comunicación del Grupo PRISA. Se está olvidando que la decisión del PP se tomó en respuesta a las palabras del presidente del grupo mediático, Jesús Polanco, en su Junta de Accionistas del pasado jueves, declarando que el PP es un partido que alienta la guerra civil y que la manifestación del pasado sábado 10 de marzo contra la excarcelación del etarra José Ignacio de Juana Chaos fue «puro franquismo». ¿De dónde viene la crispación?

Los grupos mediáticos, como las personas físicas, tienen en democracia pleno derecho a expresar opiniones y tendencias libremente. En opinión de Rajoy, la actitud de Polanco, en el contexto de confrontación inducida desde el PSOE, supone una agresión «sin precedentes» desde la instauración democrática. Entre la opinión y la hostilidad hay la misma distancia que entre la discrepancia y la agresión, y el PP, que representa al menos a diez millones de españoles, no ha recibido aún una explicación ni una petición de excusas desde PRISA. Nada más justificado, por consiguiente, que la decisión de no conceder entrevistas ni asistir a programas de los medios de comunicación de ese grupo hasta que las aguas vuelvan a su cauce.

Frente a la crispación y a las agresiones es lógico recordar la «libertad del PP para defenderse de los insultos», como ha hecho el líder del PP de Andalucía, Javier Arenas, quien ha hablado de «legítima defensa». Mientras el PSOE y sus medios de comunicación afines insistan en calificar las manifestaciones del PSOE de «democráticas» y las del PP de «antidemocráticas» los hombres y mujeres de Rajoy tendrán que defenderse de una belicosidad que ni desean ni han generado, pero que los rodea. El PSOE debe ahora responder.

Por Pascual Tamburri Bariain, 25 de marzo de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.