¿Un Bayrou contra Rajoy?

Por Pascual Tamburri Bariain, 10 de abril de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

Entre la renovada derecha francesa de Sarkozy y la presidencia de la República ha aparecido un obstáculo, nuevo, imprevisto, desconcertante. El centrista Bayrou quiere el poder en primera persona. Las diferencias ideológicas y programáticas entre ambos son casi nulas, pero en la carrera presidencial francesa ha surgido la idea de una “tercera fuerza”, nutrida sólo de ambiciones y de reproches propagandísticos cuya consecuencia principal ha sido dar esperanzas a la candidata socialista, Segolène Royal. Y es que si el centroderecha se divide está claro que sólo se benefician sus rivales.

Nada nuevo bajo el sol, tampoco en España. Es una regla que no conoce excepciones: la fuerza política que se divide antes de unas elecciones, o que tiene la tentación de presentar más de un candidato, pierde frente a quien mantiene su unidad. Lo mismo que Bayrou puede hacer que Sarkozy no gane a Royal, a pesar de la mayoría sociológica de centroderecha, lo experimentaron en su momento Manuel Fraga y José María Aznar. Entre nosotros, las opciones terceristas o centristas -la UCD y después el CDS de Adolfo Suárez, el PRD de Miquel Roca y de Joaquín Garrigues- sólo han restado, y nunca sumado. El centroderecha, en cambio, ha vencido la mayor parte de las veces que se ha presentado unido.

Y sin embargo circula con fuerza el rumor, la sugerencia “políticamente correcta”, de que Rajoy no puede con Zapatero, y que hace falta un “giro al centro” adicional. Unos sitúan el cambio dentro del PP -y ahí tenemos el exiguo repertorio de alternativas al liderazgo de Rajoy- y otros directamente plantean la creación de una “tercera fuerza” que recoja los votos que el actual PP desperdiciaría. ¡Qué país!

Todo esto resulta bastante lamentable cuando lo vemos en Francia, pero desde luego es una broma macabra para los que recordamos cómo empezó y cómo terminó la Operación Reformista en 1986. Empezar, empezó como este rumor resobado al aroma del incienso de las recientes procesiones: con la idea de que los “populares” -Fraga entonces, Rajoy hoy- no pueden vencer las elecciones. Roca se prestó entonces, con derroche de medios, a verificar la hipótesis. Y quedó demostrado ya entonces que toda división del centroderecha, además de no añadir nada desde el punto de vista de las ideas, resta, y mucho en votos y en dineros.

A pequeña escala eso ha sucedido ya con la candidatura de Ciutadans; en vez de apoyar a una casa común plural y abierta como ha demostrado ser el PP, se ha preferido una opción alternativa. Pero, personalismos aparte, fue un error ayer con Roca, lo es hoy con Bayrou en Francia y con Albert Rivera en Barcelona y lo será mañana con cualquier conejo que Prisa -sí, sí, Polanco- se pueda sacar de la chistera. De todo esto sólo se alegra, porque le beneficia, José Luis Rodríguez Zapatero con sus políticas radicales.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 10 de abril de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.