Zabaleta y Puras, ¿quién se pasa con quién?

Por Pascual Tamburri Bariain, 6 de julio de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

La izquierda juega, la derecha se prostituye

El parto de los montes. El Partido Socialista de Navarra, Nafarroa Bai e IUN no tienen un acuerdo para formar Gobierno en la Comunidad foral. Están de acuerdo en qué hacer (pero no han hecho público el acuerdo programático, que existe), y no están de acuerdo en quién ocupará los cargos. O eso dicen.

La cuestión es sencilla. UPN ganó las elecciones, veintidós escaños para Miguel Sanz más dos para Juan Cruz Alli. Para gobernar sin ellos hay que juntar a todos los demás: doce de la segunda fuerza (Nafarroa Bai, la coalición de cuatro partidos separatistas de Patxi Zabaleta), doce de la tercera (el PSOE de Fernando Puras y de todos los enanitos de jardín) y dos de la extrema izquierda (los comunistas de Ion Erro). Zabaleta ha hecho, de entrada, muchos sacrificios: ha renunciado a presidir el Gobierno, como sería su derecho, y ha tragado el sapo de que la presidencia del Parlamento haya ido a la socialista Elena Torres con los votos de UPN. Ahora Puras quiere más: nueve consejerías para el PSN, una para IU y sólo dos para Nafarroa Bai, eligiendo además el propio Puras a quién aceptar en su gabinete. Es mucho pedir, y están atascados ahí, o eso dicen.

Veremos. De momento, lo único seguro es que el PSOE quiere gobernar Navarra con sus peores resultados comparativos en las urnas desde hace ochenta años. Juegan con los demás a su gusto, ya que exigen a los abertzales todo a cambio de nada y se permiten además prolongar la situación hasta después de Sanfermín, añadiendo a UPN a su juego. Un juego sin principios, por cierto, porque lo único que no se ha pactado son, precisamente, los cargos.

José Blanco, ese fenómeno académico e intelectual que algún día deslumbrará a Occidente, ha entrado en la partida. Además a aplaudir al PSN (¡cómo no!) ha exigido a UPN que «se mueva», es decir que si de verdad no quiere un Gobierno con abertzales facilite con sus veintidós escaños una presidencia socialista. Atención, atención: con 140.000 votos y el doble de parlamentarios que el PSN ¿alguien piensa que UPN deba ceder ante esa cuadrilla de saltadores de caminos?

Alguien debe de pensarlo, y debe de haber creído a Blanco cuando habla de bobadas hueras como «integración, convivencia y centralidad». No es más que la secuela de Zapatero, cuando chantajeó a UPN diciendo que «el Partido Socialista está dispuesto a dialogar con UPN, pero tendrá que hacer necesariamente una rectificación de fondo sobre lo que llevan diciendo de los socialistas». Un comunicado difundido en nombre del presidente dijo que «UPN comparte más del 90% del programa social del PSN y es coincidente al 100% con el de infraestructuras y el proyecto institucional». Se lo confieso: me pongo con la calculadora y los porcentajes no me salen. Y mucho menos con semejante grupo de oportunistas políticos derrotados en las urnas. Otro día hacemos la lista. Ceder al chantaje, venderse por un plato de inseguras lentejas, sería un error político imperdonable.

Hay otra solución, desde la serenidad. Que el PSN acabe de verdad su negociación con Nafarroa Bai, y que dé a los abertzales lo que piden. Ya lo pagará. Y si no hay acuerdo, que apoye un Gobierno de UPN. Porque si no se atreve a hacerlo se tendrá que comer sus cacareados principios, y se arriesga a que las dos fuerzas principales recorran un camino que les conviene sólo a ellas, pero no al decadente PSN: ir a unas nuevas elecciones y que los navarros elijan entre los dos candidatos más votados, Sanz y Zabaleta. Y el resto es prostitución política (porque a eso ha sonado lo de «mantener todos los teléfonos abiertos» de UPN para el PSN), compañera de la corrupción y antesala de todo tipo de enfermedades venéreas. En sentido figurado, claro es.

Por Pascual Tamburri Bariain, 6 de julio de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.