Rajoy comparte programa con Sarkozy: respeto, mérito y esfuerzo

Por Pascual Tamburri Bariain, 15 de julio de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

En la clausura del Campus de verano organizado por la fundación FAES, el presidente del Partido Popular Mariano Rajoy anunció que la reforma en profundidad del sistema educativo será una de sus prioridades si gana las próximas elecciones, y que se convertirá uno de los ejes de la campaña electoral que se avecina. Rajoy coincide así con otros líderes del centroderecha europeo, como el presidente francés Nicolas Sarkozy, que ha hecho de la enseñanza uno de los campos de batalla ideológicos decisivos para arrebatar a la izquierda el dominio de la sociedad francesa.

Los datos son preocupantes. España, después de una legislatura de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en la que la izquierda y los nacionalistas han pactado nuevas leyes para la enseñanza infantil, primaria, secundaria y universitaria, se adentra en el siglo XXI en desventaja respecto a otros países.

Aunque Rajoy se refirió a ello, no se trata sólo de responder a los desafíos y necesidades del siglo XXI; antes de eso, España debe sanar un déficit histórico en materia de formación, que es mucho más que el problema de la innovación científica y tecnológica. Antes que un problema de financiación o de número de instituciones y de funcionarios dedicados a tareas científicas e intelectuales, el problema de España está en la base del sistema: una falta generalizada de respeto a los demás y a la autoridad de los docentes y un menosprecio estructural, imbuido en el sistema con las leyes de 1985 y 1990 y renovado con la de 2006, de valores como el trabajo, el mérito, el esfuerzo y el respeto: No es casual que todas esas leyes hayan sido socialistas, porque nuestro actual sistema educativo, con sus problemas, nace de los principios ideológicos del PSOE.

Por eso es natural que, al ofrecerse como alternativa a la situación actual de España, Rajoy no haya rehuido el debate educativo. Todos los indicadores objetivos de conocimientos sitúan a los jóvenes españoles a la cola de Europa; todos los síntomas de crisis se perciben en las aulas españolas, y la única solución es una educación de calidad y de excelencia, con bases sólidas en los primeros años de escolarización, con especial atención a las humanidades y con un doble cuidado en la disciplina (destinada a crear el ambiente educativo que hoy falta) y en las familias (que deben ser legítimas colaboradoras de una libertad y de una igualdad de oportunidades pero no de resultados que estarían en la base del éxito) .

El programa educativo es sólo una parte de la oferta que Rajoy y el PP quieren hacer para los españoles y sus problemas reales. Se trata nada menos que de recuperar la normalidad perdida en una legislatura de división y de crispación. Cuatro años de Zapatero en La Moncloa han hecho la enseñanza española menos atractiva para los alumnos y las familias, menos competitiva respecto al resto de Europa y del mundo, menos adecuada para los profesores y peor para el país. Es una muestra más de la normalidad que cualquier futuro Gobierno deberá restaurar sin complejos si no quiere ver cómo se agranda la brecha social entre los españoles.

Por Pascual Tamburri Bariain, 15 de julio de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.