El PSOE navarro pagará los errores de Zapatero

Por Pascual Tamburri Bariain, 6 de agosto de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

El PSOE es una olla a presión en la Comunidad Foral de Navarra. El candidato a la presidencia en las elecciones del 27 M, Fernando Puras, dimitió ayer incluso como parlamentario foral, dejando al PSN sin líder. Tras la prohibición por parte de la Ejecutiva nacional socialista de llegar a pactos con los abertzales de Nafarroa Bai, todas las tensiones acumuladas en el socialismo navarro comienzan a hacerse públicas. José Luis Rodríguez Zapatero, responsable de la situación, no ha dado una explicación pública de lo sucedido.

Desde las elecciones forales de mayo el PSN-PSOE, autorizado desde la dirección de Ferraz, negoció un pacto de Gobierno con Izquierda Unida y la coalición independentista. Se alcanzaron acuerdos de Gobierno que se plasmaron en un borrador de programa, y aunque la negociación encalló durante un tiempo en el reparto de cargos también ese obstáculo se superó. El PSOE estaba dispuesto a gobernar en Navarra con los abertzales, relegando a UPN, la fuerza más votada con gran diferencia, a la oposición.

Este pacto tenía una relevancia política nacional porque a nadie se ocultaba que una de las exigencias de la banda terrorista ETA en su «alto el fuego» era, precisamente, un acercamiento institucional entre Navarra y el País Vasco que todos los abertzales llevan en su programa. Un Gobierno navarro condicionado por los abertzales parecía a muchos una mano tendida a los radicales. Pese a la tentación de recuperar el poder tras más de una década en una Comunidad con mayoría de centroderecha, el PSOE hizo sus cálculos y en última instancia no autorizó el pacto con el ex etarra Paxi Zabaleta, aunque los dirigentes socialistas navarros lo habían aprobado por unanimidad.

El candidato del PSN declaró ayer que se siente «desautorizado» por la dirección del partido, y que «no se ha escuchado al pueblo navarro, que quería otro Gobierno para Navarra», «. La interpretación de Puras es cuando menos interesada, ya que su partido quedó tercero en las elecciones, y Zapatero no ha impedido la alianza social-nacionalista por razones de Estado sino por el riesgo electoral que corría el PSOE en el resto de España.

Ante el fracaso de la «tregua» y del «proceso de paz», Zapatero orienta todos sus pasos según consideraciones electorales. Sin embargo, tanto en Navarra como en las demás comunidades, debe recordar que antes que secretario general del PSOE y candidato a la presidencia del Gobierno es ya presidente del Ejecutivo, y que se debe al país y a sus intereses generales. El espectáculo que dan los socialsitas navarros, decepcionados en su propio camino al poder, es una muestra de cómo se ha gobernado España durante esta legislatura.

Por Pascual Tamburri Bariain, 6 de agosto de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.