Zapatero aún no ha vuelto a Europa

Por Pascual Tamburri Bariain, 13 de agosto de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

El PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero ganó por poco las últimas elecciones europeas, en 2004, tras presentarse a ellas con el lema “Volvemos a Europa”. Zapatero y su equipo precisamente han basado su acción política, antes y después de alcanzar el poder, en marcar las diferencias con la gestión del PP de José María Aznar, considerada como “antieuropeísta”. La crispación generada en 2003 y 2004 hizo pensar a los analistas de la izquierda que el centroderecha estaba permanentemente desacreditado ante la opinión pública. Pero hay sorpresas.

Un estudio del CIS, que acaba de darse a conocer, titulado Veinte años de pertenencia de España a la UE: actitudes de los españoles ante el proceso de integración comunitaria, da como conclusión que en mayo de 2000 los ciudadanos tuvieron la opinión más favorable sobe la influencia de nuestro país en la UE, ya que el 42,5% de los españoles sostuvieron entonces que el Ejecutivo de Aznar había defendido sus intereses en la UE “bien” o “muy bien”. Pese a su ostentado europeísmo, Zapatero nunca ha logrado aproximarse a esos niveles de aprobación, y se queda con una valoración de “regular” aunque la de Felipe González era calificada como “muy mala”.

Detrás de este sorprendente dato hay una realidad política: quienes defienden con más fuerza los intereses nacionales en las negociaciones europeas adquieren una imagen negativa en los medios de comunicación extranjeros, pero son mejor valorados por sus compatriotas. Viceversa, quienes anteponen las buenas relaciones con los políticos de otros países no defienden bien, en opinión de sus ciudadanos, el interés nacional. Aznar eligió un camino y Zapatero otro; ahora también sabemos qué opinaron los españoles.

En el ecuador del mandato de Aznar los ciudadanos no sólo valoraban bien su gestión, sino que además un 36,5 por ciento de los encuestados consideraron que España influía “mucho” o “bastante” en la toma de decisiones en la UE. Los acuerdos de Niza, que favorecían a España en la ponderación de sus votos, fueron adoptados tras una negociación muy dura en la que Aznar se ganó muchos enemigos -especialmente en el bloque franco-alemán- pero en la que consiguió articular mayorías alternativas buscando apoyo en Polonia y otros países del centro de Europa, en Gran Bretaña y en Italia. Aquellos logros fueron después renegociados a la baja por Zapatero, que consiguió una mejor acogida entre los líderes de otros países pero que, en definitiva, empeoró la posición de nuestro país. Y los españoles se han dado cuenta.

La política europea, que afecta directamente a los ciudadanos y que no puede ocultarse a éstos, no puede estar sometida a los vaivenes de las campañas electorales y de imagen de los políticos de turno. Sean Aznar, zapatero o Mariano Rajoy, los intereses de España tiene que ser defendidos sin concesiones. Ante todos porque es obligación de los gobernantes de cualquier partido; y además porque los ciudadanos lo ven y lo valoran, como ahora sabemos. Zapatero debería rectificar también en esto.

Por Pascual Tamburri Bariain, 13 de agosto de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.