Sarkozy, otra vez contra Mercedes Cabrera

Por Pascual Tamburri Bariain, 9 de septiembre de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

Nicolas Sarkozy gusta a unos y disgusta a otros, pero nadie podrá negar su voluntad de cambiar las cosas que, según él, no funcionan. La nueva Ley de Educación francesa retoma algunas de las constantes abandonadas por los ideólogos de 1968, y trata de reforzar el reconocimiento y la autoridad de los profesores y los maestros, de manera exactamente opuesta a lo que España lleva imitando dos décadas, con los resultados conocidos.

Desde Villar Palasí en adelante, incluyendo desde luego a quienes hoy dirigen nuestra enseñanza, se ha dado por supuesto aquí como en Francia que cuantos más medios mejor sería el funcionamiento de las aulas. Sin más. Y así, casi todos, izquierdas y derechas por igual, hemos asumido que lo bueno, lo necesario, lo exigible, era gastar más en enseñanza, escolarizar más alumnos durante más tiempo, contratar más maestros y profesores (o más personas a las que por mera inscripción en una lista administrativa se da esa función), comprar más maquinitas, construir más edificios, promulgar más normas y publicar más libros a ser posible más sencillos. Más, más, más.

La consecuencia de esta masificación, sin embargo, es paradójica: nunca se ha gastado tanto, nunca hemos sido tantos docentes como ahora, y sin embargo nunca los españoles han sido tan conscientes de que el sistema de enseñanza no funciona bien. El goteo de informaciones en prensa es conocido, y resulta que nuestros estudiantes saben menos, están peor formados y se comportan de manera menos adecuada en centros que funcionan peor que cuando las ratios eran peores y el gasto menor (¿Han visto ustedes lo que cuenta Arturo Pérez-Reverte a propósito de la ESO en las Vascongadas?) (http://www.xlsemanal.com/web/firma.php?id_firma=4511&id_edicion=2327). Nos entretenemos en problemas menores, inexistentes o artificiales, como la Ciudadanía (http://www.elsemanaldigital.com/arts/72147.asp?tt=) bobalicona esta o como el vascuence (http://www.elsemanaldigital.com/arts/72070.asp?tt=) por aquí. Paradoja sobre paradoja, las únicas soluciones que suscitan el consenso de los políticos pasan por más de lo mismo: más gasto, más contrataciones en masa y sin oposiciones o con simulacro de tales, más igualitarismo … más ordenadores. ¿Pero no hemos visto ya que eso no funciona así?

Quien sí lo ha visto es Sarkozy. Unos 11.200 docentes franceses que se jubilen no serán sustituidos. El número de profesores, por lo tanto, disminuirá, y se restablecerá en toda su exigencia el sistema de exámenes, tanto los exámenes estatales que controlarán el nivel de los alumnos y el prestigio de la formación y los títulos como los exámenes para quienes quieran ser maestros y profesores. Habrá quizás menos docentes, pero tendrán una carrera basada en el mérito y no en el peso masivo del número, la rutina y la sindicalización. Su formación y conocimientos serán indudables, su reputación social incontestable y su autoridad dentro y fuera del aula, por tanto, reforzada. Quienes enseñen tendrán en su mano todo lo necesario para hacerlo bien y de modo gratificante, que no son precisamente sólo medios materiales. Mientras Sarkozy busca un sistema de enseñanza basado en la responsabilidad, la disciplina, la excelencia y la justicia social, España va empezar otro curso más aferrada a ideas fracasadas de un siglo pasado. Mercedes Cabrera, con sus súbditos autonómicos, defiende y financia una España derrotada e ignorante.

(Publicado parcialmente, como carta, en Diario de Navarra (http://www.diariodenavarra.es/edicionimpresa/articulo.asp?not=a12art1270214a&dia=20070903&seccion=opinion). Lamentablemente, la versión digital de este medio es de pago).

Por Pascual Tamburri Bariain, 9 de septiembre de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.