Sé joven y no pagues hipoteca: la grandeza no se compra

Por Pascual Tamburri Bariain, 22 de septiembre de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

Hay veces que uno escribiría algo que alguien ya escribió mejor. Si ahora yo quiero dar un ejemplo de cómo se puede ser joven, digno, coherente, y hacerlo sin vivir para el mal llamado ocio o para la riqueza y los bancos, ¿qué hago? ¿Me lo invento? No creo que haga falta: lean ustedes, sin más, la carta del teniente Roberto Estévez, caído en Goose Green (Pradera del Ganso), en la guerra de Malvinas. La última guerra no ideológica entre europeos -Argentina es Europa- y uno de los hitos más vergonzosos de la política exterior de la UCD -porque España quedó entonces a la altura del betún-.

Con todos ustedes, sin necesidad de explicaciones, el teniente Estévez, muerto en junio de 1982 sin necesidad de pagar hipotecas (http://www.lagazeta.com.ar/termopilas.htm), dar pelotazos ni trepar puestos para llegar a una auténtica e imperecedera grandeza.

«Querido papá:

«Cuando recibas esta carta yo ya estaré rindiendo mis acciones a Dios Nuestro Señor. Él, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en cumplimiento de la misión. Pero fijate vos ¡que misión! ¿ Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todo destinado a recuperar la islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía? Dios, que es un Padre Generoso, ha querido que éste, tu hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a Nuestra Patria.»

«Lo único que a todos quiero pedirles es:

1) Que restaures una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo.

2) Que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea apertura a la tristeza, y muy importante,

3) Que recen por mí.»

«Papá, hay cosas que, en un día cualquiera no se dicen entre hombres pero que hoy debo decírtelas. Gracias por tenerte como modelo de bien nacido, gracias por creer en el honor, gracias por tu apellido, gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy y que es el fruto de ese hogar en que vos sos el pilar.»

«Hasta el reencuentro, si Dios lo permite.

Un fuerte abrazo. Dios y Patria ¡ O muerte !»

Roberto.

Por Pascual Tamburri Bariain, 22 de septiembre de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.