Mohamed VI, el sobrino genocida que Garzón no osa procesar

Por Pascual Tamburri Bariain, 6 de noviembre de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha amenazado a España con consecuencias por la visita a Ceuta y Melilla de su supuesto tío, el rey de España. La cosa tiene su miga, porque ayer el vecino del Sur expresó su «condena» y «denuncia» mientras conmemoraba el 32 aniversario de la Marcha Verde, la operación política que demostró todas las debilidades del franquismo y que entregó a Hassan II las vidas de todos los saharauis.

Uno siente la tentación de decir que esa entrega fue gratuita, pero no es verdad: Marruecos siempre ha tenido buenos amigos y aliados en España, y ha sabido pagarlos con lujos, negocios y privilegios. Desde el conde don Julián a don José Solís, el enemigo del Sur ha alternado la máxima crueldad con los enemigos inermes y la máxima exquisitez con los enemigos corruptibles.

Escribir o hacer política a sueldo de Marruecos es buen negocio para algunos, y lo sigue siendo en pleno siglo XXI. Pero como los confusos procesos de Baltasar Garzón podrían llegar a demostrar, esa complicidad implica una posible sanción penal.

Dicen los juristas de moda que un gobernante puede delinquir en el ejercicio de sus funciones, aunque las Leyes en vigor en su país digan otra cosa, si viola los Derechos Humanos o tolera que los violen sus subordinados. Ya hay ejemplos variados de estadistas condenados por crímenes alegales cometidos en sus respectivos países. Pues bien, pocos casos más evidentes de esto mismo que Marruecos, que ocupa ilegalmente el Sahara Occidental y que ha reprimido con extrema dureza a los saharahuis, aparte de a su propia población berebere o por cualquier razón disidente.

Esta doctrina tiene muchas grietas, pero parece ser que España la hace suya sin fisuras. Pues bien, sea: el primero en la lista de imputados ha de ser el jefe de ese Estado opresor. ¿Habrá valor para llevar la idea hasta sus consecuencias lógicas?

Por Pascual Tamburri Bariain, 6 de noviembre de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.