Zapatero calla y ETA marca de nuevo la agenda del Gobierno

Por Pascual Tamburri Bariain, 16 de diciembre de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

Durante el fin de semana ETA ha irrumpido con fuerza y sin cambiar de estilo en la precampaña electoral. El sábado el diario abertzale Gara publicó un comunicado de la banda terrorista en el que recordaba su existencia y sus objetivos, al tiempo que amenazaba a las instituciones democráticas y reivindicaba los crímenes más recientes. El domingo, como demostración práctica de la fuerza e intenciones de ETA, estalló una bomba en Sestao.

ETA ha colocado y hecho estallar una bomba junto a los juzgados de paz de Sestao, un artefacto que contenía amonal y que ha causado daños materiales importantes. El pasado 11 de noviembre la banda colocó otras dos bombas en los juzgados de Guecho, que en aquella ocasión hirieron a uno de los artificieros de la Policía autonómica vasca. Los terroristas han demostrado sobradamente su capacidad de acción, y la consistencia de su infraestructura, financiación e información en Vizcaya. Esas bombas, y atentados mucho más graves a los que los terroristas se refieren en su comunicado, requieren una respuesta política por parte del Gobierno.

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando ETA asesinó el pasado 1 de diciembre a los agentes de la Guardia Civil Raúl Centeno y Fernando Trapero en Capbreton (Francia), dio por buena la hipótesis de una “atentado fortuito”, es decir que la banda habría asesinado sin premeditación para cometer los crímenes. Sin embargo, en su comunicado ETA reivindica esos dos asesinatos -cuya investigación parece excluir la idea de un encuentro casual- y otros atentados, anunciando que éstos seguirán y confirmándolo a continuación el domingo en Sestao.

El Gobierno, además, es mencionado expresamente en el comunicado de la banda, según la cual durante el diálogo y negociación que mantuvieron ETA ya habría advertido de que los atentados volverían en todo caso si no se garantizaba la seguridad política y jurídica de Batasuna y si se proseguía con las detenciones de terroristas. De esa manera, siempre según la banda, los cuatro muertos y los incontables daños causados después del final de los contactos entre los terroristas y los colaboradores de Zapatero ya habrían sido previstos por los etarras y no responden a atentados “fortuitos” .

Las acciones de ETA y sus afirmaciones no pueden dejar indiferente al Gobierno. Es su dignidad, al margen de quién ocupe La Moncloa, la que se pone en tela de juicio. Por eso es especialmente significativo que en la misma mañana de la última bomba, en su primera aparición pública tras el comunicado, Zapatero clausurase lleno de buenas intenciones Conferencia Sectorial de Educación y Ciencia celebrada en la sede del PSOE en Ferraz, y que lo hiciese sin mencionar la grave situación que se vive en el País Vasco y en Navarra. Sencillamente, no dijo nada.

Frente a una banda que afirma con orgullo su intención de matar policías y guardias civiles “sea donde sea” los ciudadanos tiene derecho a pedir al Gobierno una respuesta eficaz. Tras décadas de experiencia en democracia es notorio que las negociaciones sólo refuerzan a ETA, y por esa razón el Gobierno debe renunciar a su intención de dialogar con la banda; frente a ETA sólo se han demostrado útiles la unidad democrática y la aplicación estricta de las normas penales de nuestro Estado de Derecho. El resto, como se ha visto, sólo lleva a más dolor y a más atentados, sean o no “fortuitos”.

Por Pascual Tamburri Bariain, 16 de diciembre de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.