Empezó con Rodríguez Zapata y aborta con López Aguilar

Por Pascual Tamburri Bariain, 19 de diciembre de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.

2007 será recordado por pocas cosas importantes, y por una multitud de patinazos. Será el año en el que Zapatero, dialogante con la ETA, se encontró con cuatro muertos entre las manos. Es el año en el que el PSOE, esquizofrénico, oscila entre el centrismo casi confesional de Vázquez y casi chovinista de Bono hasta el fanatismo ultraizquierdista y laicista que ha sacado a los católicos a las calles. Será un año con una historia difícil de escribir.

Quien tenga que escribirla -y será dentro de muchos años- no podrá obviar dos nombres, los de dos hombres que se conocen, que tienen algunas cosa en común y otras evidentemente muy distintas, y que han sido protagonistas a su pesar en los dos extremos del año.

2007 empezó con la guerra aún no resuelta del Estatuto separatista de Cataluña llevado al Tribunal Constitucional. Allí, más por despecho que con argumentos sólidos, el presidente andaluz de la Generalitat, José Montilla, lanzó a sus servicios jurídicos a pedir la recusación del magistrado del Tribunal Constitucional Jorge Rodríguez Zapata. Éste, víctima inocente de la impotencia del PSOE, será el nombre con el que se recordará el inicio de la batalla política por los puestos en el TC. Una batalla que, por cierto, hace evidente, por imposible que sea, la necesidad de cambiar las normas constitucionales al respecto.

Pero las normas constitucionales que no han cambiado son las relativas al derecho a la vida, y lo sabe bien nuestro otro protagonista de hoy, el canario doctor Juan Fernando López Aguilar. Las matrículas de honor son ya un lastre para la vida pública, y esto sin distinción de región ni de ideología. López Aguilar, desplazado del Ejecutivo por Mariano Fernández Bermejo, derrotado por el PP y reducido a la impotencia en su tierra, tiene en este final de año su ámbito político más relevante en la dirección del PSOE. Y en ella está destacando por algo que, por mucho que le moleste recordarlo, debería serle ajeno.

Allá por junio y julio de 2004, en los comienzos de esta misma y agónica legislatura, el PSOE anunció su programa laicista, manifiestamente incompatible con la moral cristiana en algunos puntos; no ya sólo en los consolidados, como la vigente Ley del aborto, sino en la ampliación de ésta, la manipulación de embriones, la sugerencia de la eutanasia y la alteración radical del matrimonio. Cuando era joven, López Aguilar, como Rodríguez Zapata, manifestó fehacientemente ser católico, y en 2004 se indignó cuando se le recordó este pequeño problema de incompatibilidades.

Incompatibilidades sólo morales, caballerescas y anticuadas si se quiere, pero para algunos de nosotros aún importantes. López Aguilar se nos enfadó en 2004, pero el Gobierno, con él en la cartera de Justicia, se saltó lo que antes llamaban Derecho Natural a cuenta del matrimonio. Y se volverá a enfadar, pero no está bien que el mayor defensor de una ampliación del aborto, en la dirección del PSOE, haya sido Juan Fernando. Antes de que político, que ministro, que catedrático y que doctor López Aguilar dijo ser, como Rodríguez Zapata, varón, español y católico. No es buena noticia que 2007 termine, o aborte, con la noticia de esta desagradable incoherencia.

Por Pascual Tamburri Bariain, 19 de diciembre de 2007.
Publicado en El Semanal Digital.