Sociedad rebelde frente a Estado zapaterista: guerra sin cuartel

Por Pascual Tamburri, 18 de junio de 2008.

José Manuel Magaña Simón es un joven estudiante de Comunicación en la Universidad de Navarra. A pesar de encontrarse en los cursos centrales de la licenciatura, ha coordinado en los últimos meses una iniciativa novedosa. En el volumen Cara o Cruz: Una sociedad que se rebela Magaña ha reunido textos y opiniones sobre la rebelión social contra Zapatero, y sobre la movilización de la derecha social lo largo de los últimos cuatro años.

Magaña ha conseguido colaboraciones de primera fila como las de Alfredo Urdaci, Jaime Ignacio del Burgo, nuestro amigo José Javier Esparza, Benigno Blanco y el expresidente de la AVT Francisco José Alcaraz. Todos ellos de un modo u otro protagonistas del mayor cambio que se ha vivida en la política española desde la muerte de Francisco Franco.

Este viernes día 20 de junio de 2008 se presenta el libro de la editorial Club Universitario. Es sólo un paso más, modesto pero significativo, de un proceso que va a cambiar la cara de nuestro país. Ciertamente Zapatero ha llegado al poder con proyectos progresistas y con una voluntad digamos subversiva o revolucionaria. Pero eso no es una novedad, siempre ha existido eso en la izquierda y en definitiva se trata sin más del hundimiento (deplorable) del realismo nacional felipista frente al radicalismo alucinado de esta gente. Pero no es novedad, ya pasó entre Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto. Lo que Magaña retrata es, sobre todo, la (re)aparición de una derecha social que se resiste a dejarse pisar el cuello.

Desde tiempos de la UCD la derecha española se siente obligada a pedir perdón por existir. No sólo ha huido de la palabra «derecha» y de sus referentes culturales e intelectuales para quedarse en el pragmatismo garbancero del centro; es que además, desde Adolfo Suárez, ha aceptado la superioridad moral de la izquierda. El sistema era asimétrico, el Estado de la Transición estaba estructuralmente en manos de la izquierda e incluso las fases de gobierno de centroderecha no han dejado de ser paréntesis técnicamente interesantes, con una buena gestión pero una amplia renuncia a la batalla de las ideas.

Hasta que llegaron, a la vez, Zapatero, el 11M y el idilio con la ETA. Perdido el aparato del Estado y enfrentada a una izquierda prepotente la derecha política se quedó sin respuesta, la derecha económica se frotó las manos porque carece de ideas aparte del lucro –que la izquierda garantiza mejor- y la derecha social tuvo que responder en primera persona.

Lo que relata Magaña es algo que nadie (y menos que nadie los políticos de derechas, de los que conozco más de uno asustado de la bestia que ha despertado) esperaba: una parte de la sociedad española se niega a someterse a la nueva corrección política de la segunda Transición. Lo que más o menos consiguió Suárez (de modo precario, superficial y defectuoso, como hoy vemos) en los 70 lo ha hecho saltar Zapatero ahora. El libro de Magaña permite entender por qué, por ejemplo, se ha convertido en una necesidad «políticamente correcta» buscar un nuevo Suárez que logre la domesticación de la derecha movilizada. Porque, en otro caso, seguirá en la calle y –oh, Dios mío- empezará a pensar sola.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 18 de junio de 2008, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/sociedad-rebelde-frente-estado-zapaterista-guerra-cuartel-84401.html