El juez quita a Losantos lo que Zarzalejos perdió en los kioskos

Por Pascual Tamburri, 29 de julio de 2008.

Federico Jiménez Losantos ha sido condenado por el Juzgado de Primera Instancia número 69 de Madrid a indemnizar con 100.000 euros al ex director de ABC José Antonio Zarzalejos por los daños morales que pudieron causarle las opiniones expresadas en su programa radiofónico. La sentencia impone al periodista de la COPE la publicidad de la sentencia y le obliga a «abstenerse en lo sucesivo de realizar actos que comporten una intromisión ilegítima en el derecho al honor» de Zarzalejos.

Como siempre que se limita la libertad de expresión hay opiniones enfrentadas. Yo soy lector ocasional de ABC (más desde que no trabaja allí Zarzalejos, lo reconozco, pero nunca he dejado de serlo) y en esta casa hace un siglo que se compra, pero no sé a qué carta quedarme. ¿Puede imponerse un límite a la vieja libertad de imprenta? No seré yo quien diga que no, siempre que me expliquen cuál es ese límite y cómo se determina en democracia. O dicho de otra manera, cuándo el límite a la libertad es una limitación de la misma democracia y cuándo no. Si hay una respuesta convincente dénmela, la quiero para mí. Mientras tanto, me siento moralmente del lado de Losantos, aunque no pienso lo mismo que él ni sobre el alférez Gallardón ni sobre otras cosas.

Los firmes defensores de esta sentencia, respetables también sin duda, ven en ella una victoria ética, una especie de aldabonazo moral contra los límites de la libertad. Sea. Pero entonces habrá que explicar cómo y por qué el mismo día de la sentencia ABC nos ha largado un suplemento especial, con todo lujo, sobre Arabia Saudí. Si uno no lo ve no se cree que estas cosas se estén haciendo.

Doble moral, sin complejos

Arabia Saudí, ese modelo de país y de libertades. «una monarquía moderna e innovadora» leemos literalmente, una «nación joven» con la que tenemos «relaciones fraternas» y sobre la que tenemos el valor de alabar el papel de la mujer y el respeto de los derechos humanos. Hablamos, sí, de ese país cuya mayor virtud democrática es hoy su reserva de petróleo, y fue en décadas pasadas su militancia anticomunista, porque sigue siendo un país donde un misionero cristiano o un converso al catolicismo pueden ser condenados a muerte. Libertad, sí, pero vigencia de la sharia en todos sus extremos, desde la esclavitud a la poligamia.

«Modernidad a la luz del Noble Corán», en suma, y esto publicado en el diario tradicionalmente católico de los Luca de Tena que pudorosamente oculta algunas de sus portadas históricas. Es decir, que Losantos no puede decir lo que quiera pero en cambio es lícito hacer propaganda institucional de un régimen antidemocrático donde los haya y además sin ningún pudor. Esto es moral, señores. Doble moral, para ser exactos, y una razón más para lamentar que los británicos no cumpliesen la palabra dada por el coronel Lawrence en vez de encumbrar a la secta wahabita.

Claro que tenemos quien nos guíe en ese regio camino, como ha explicado Jaime Peñafiel: un buen regalo puede convertir a Abdalá bin-Abdulaziz al-Saud y a todos sus hijos en modelos de tolerancia y paladines de la libertad, y hasta en muy queridos primos de los nietos de Fernando el Católico. Todo muy moral, eso sí, los rubíes sauditas de hoy tanto como los diamantes de Bokassa ayer. ¡Y que Losantos sea lapidado!

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 29 de julio de 2008, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/juez-quita-losantos-zarzalejos-perdio-kioskos-85924.html