La herencia de Isabel II: Camilla reina y un heredero católico

Por Pascual Tamburri, 14 de noviembre de 2008.

El periódico inglés The Guardian informó a finales del pasado septiembre de que el Gobierno del primer ministro laborista Gordon Brown quiere cambiar las leyes que regulan la Corona británica. Se trata de un conjunto de normas, escritas y no escritas, que el actual Gobierno considera inadecuadas para el Reino Unido actual. El cambio puede llegar a tiempo para hacer realidad algunos de los deseos del actual príncipe de Gales, pero demasiado tarde para muchos de sus parientes.

Brown tiene sobre la mesa la ley de 1701 que prohíbe a los católicos reinar y obliga a un juramento de acceso al trono asegurando la lealtad protestante del futuro rey. Además, se podría suprimir la preferencia masculina en la herencia (ya que en Inglaterra no hay como tal ley sálica), y en consecuencia se baraja modernizar los derechos de los británicos derogando el Bill of Rights de 1688 y la Carta Magna de 1215 y modificar la Ley de Unión de Inglaterra con Escocia de 1707, que dio lugar al Reino Unido.

Brown trataría así de recuperar parte del espacio perdido frente al conservador David Cameron, pero a costa de modificar algunas de las instituciones más queridas por los ingleses. Eso sin, sin ponerlas en peligro. Nadie discute que Carlos de Gales sea el heredero de Isabel II, y que después de él continúen la línea de sucesión al trono los príncipes Guillermo y Enrique. Pero si la reforma hubiese llegado antes los reyes serían otros, y la faz del mundo distinta.

Una Inglaterra católica, o la duquesa de Alba reinando

Pocos recuerdan que Felipe II de España fue rey consorte de Inglaterra, como marido de María Tudor. Ésta murió sin descendencia, y los siguientes reyes fueron protestantes hasta el acceso al trono de Jacobo II, en el siglo XVII. Un rey católico en una potencia protestante dio lugar a una auténtica revolución política, y en definitiva a la sustitución de los Estuardo (reyes de Inglaterra y Escocia por separado) por sucesivas dinastías continentales de probada fe protestante. Isabel II es la última de los Sajonia-Coburgo-Gotha (llamados Windsor desde 1917) y Carlos será quizás el primero de los Battenberg (ahora Mountbatten, aunque sigan usando el nombre Windsor). Si los católicos hubiesen podido reinar siempre los Estuardo seguirían en el trono, y muy cerca de él estaría Cayetana Fitzjames Stuart, duquesa de Berwick y de Alba, descendiente ilegítima pero directa de los jacobitas. Una interesante posibilidad.

Una reina divorciada

Si las normas protestantes y puritanas se hubiesen derogado antes Eduardo VIII, duque de Windsor, no habría tenido que abdicar en 1936 para casarse con la divorciada Wallis Simpson. De hecho, ¿por qué aceptar ahora para Carlos lo que antes se negó a Eduardo? Wallis demostró amor y fidelidad a un hombre que dejó por ella un Imperio, y Camilla no quiere para sí misma un destino similar. Si Brown vence, o si Cameron acepta sus ideas, Camilla Shand, ahora duquesa de Cornualles, tendrá derecho a reinar. En el fondo los tres siglos de vicios privados y virtudes públicas han sido buenos para el Reino Unido pero no tanto para sus reyes, y ya han terminado. Ahora la familia real tiene razón en desear más libertad de costumbres. Como la que había antes, además.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 14 de noviembre de 2008, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/herencia-isabel-camilla-reina-heredero-catolico-89656.html