FFF: la vulgata liberalista será la ruina del (centro)derecha

Por Pascual Tamburri, 5 de enero de 2009.

Adorando unos al Mercado y otros al Estado los políticos reniegan de la fe de la gente. Pero ‘si cada uno piensa sólo en sus propios intereses el mundo se encamina a la ruina’.

Estamos asistiendo entre nosotros a la predicación de una nueva religión, la fe del egoísmo. Su extensión ha sido sutil, porque ha aprovechado tanto nuestras debilidades personales como los defectos de los credos (inmanentes o trascendentes) ya consolidados. Esa nueva religión es el liberal-liberalismo; poco que ver salvo en el nombre con nuestro liberalismo histórico español, pero hasta la elección del nombre ha sido inteligente porque presta consensos, abre puertas y anula resistencias.

¿En qué consiste el liberal-liberalismo navarro de 2009? En un cántico coral, en nombre o con la excusa de la gobernabilidad, por el «qué hay de lo mío». Los liberalistas de 2009, aquí y en todas partes, llaman virtud al egoísmo, porque creen que algún tipo de mecanismo mágico –al que adoran y llaman ora Mercado ora Estado- convertirá la suma de intereses individuales (económicos, materiales e inmanentes, sobra recordarlo) en garantía del bien común para todos. En suma, «qué hay de lo mío» porque «si yo tengo lo mío irá bien para todos» .

Ejemplos, muchos. No el último ni el más llamativo la contratación de la exdiputada Carolina Castillejo, del PSN, por la Cámara Navarra de Comercio con cargo a los presupuestos del Servicio Navarro de Empleo. Desde luego que se han hecho, dicho y firmado cosas mucho más llamativas en la línea liberal-liberalista de «llevárselo crudo». Pero la joven Castillejo es un ejemplo tanto más significativo porque en ella se unen los dos grandes vicios de nuestra clase política foral: el consociativismo (gane quien gane, los dos grandes partidos reparten el pastel entre sí y de hecho gobiernan juntos, como una sola minoría dirigente y sin alternancia democrática) y la impreparación (lanzar a cargos públicos a jóvenes sin medios de vida consolidados y a veces incluso sin profesiones y estudios ejercidos, de modo que en lo sucesivo dependen de la conservación del cargo o de su sustitución por otras prebendas) .

No se trata de enfrentar a estos hechos otros dogmas, pues el gasto público y la iniciativa privada no son buenos o malos ontológicamente (y no hace falta un máster para entender esto, sino buena voluntad). Nuestros liberal-liberalistas disienten más o menos entre esos dos extremos dogmáticos, pero en definitiva se ponen de acuerdo en que hay un pastel y va a ser repartido, antes al servicio de sí mismos que de la gente. Se echa de menos la constancia en los principios (es patético ver al PSN defendiendo una barrera electoral en el 5%, para machacar a IU, cuando en tiempos no lejanos el partido de José Luis Izco decía exactamente lo contrario). Se echa de menos la honestidad que sí tuvieron generaciones anteriores al intervenir en la vida pública para dar y no para ganar. Se echa de menos la capacidad de buscar acuerdos en lo posible y mantener a la vez identidades firmes en lo no renunciable. Y se echa de más, muy de más, el predominio de la palabrería (mercado, libertad, autogobierno, progreso, identidad diferenciada, derechos, bla bla bla) sobre las opciones claras votadas por la gente en 2007.

El mensaje del Papa (también) a los navarros

En Año Nuevo Benedicto XVI recordó, una vez más que la libertad individual no garantiza por sí sola la justicia social. Ya lo había dicho en Navidad, «si cada uno piensa sólo en sus propios intereses el mundo se encamina a la ruina». El egoísmo absoluto en el que se basan las nuevas fes del Mercado y del Estado ignora aquello de Juan Pablo II, de que «el hombre permanece para sí mismo un ser incomprensible». Si cada uno de nuestros políticos va a sacar sus propias castañas del fuego, si cada cual piensa en lo suyo como eje de su quehacer público, Navarra sufrirá consecuencias terribles de esta crisis. Y las sufrirá la derecha más que la izquierda, porque al fin y al cabo la izquierda sigue en la lona electoral desde 1995 y a peor no va a ir, mientras que la reiteración de los vicios ya existentes puede abrir un nuevo hueco en nuestra (centro)derecha. Fantástica Fauna Foral.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 5 de enero de 2009, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/vulgata-liberalista-sera-ruina-centroderecha-91523.html