Barack Obama puede parecerse a Zapatero pero no a Ruiz-Gallardón

Por Pascual Tamburri, 19 de enero de 2009.

Hoy es investido 44º presidente de los Estados Unidos un político que tiene pocas cosas en común con Zapatero y ninguna con Gallardón, pese a las modas y a los reproches injustos.

El hombre de moda no es hoy ni el alcalde de Madrid ni el presidente del Gobierno. Hoy es el día de Barack Obama, el hombre que ha ilusionado a más de medio mundo e incluso a una mayoría, aunque nada abrumadora, de votantes norteamericanos. Todo el mundo habla de Obama y muchos políticos querrían parecerse a él. Cosa en unos casos difícil y en otros sencilamente imposible, porque Obama es, como la Coca Cola, único, irrepetible e indefinible.

Obama es un fenómeno de diseño. A día de hoy, ignacianamente y con formas impecables, “se ha hecho todo a todos”. No sabemos qué opina concretamente de la mayor parte de temas esenciales; no sabemos siquiera en detalle qué religión profesa o qué quiere hacer; pero sí sabemos que da confianza a sus ciudadanos y esperanza en un momento en que el mundo la necesita. Es lo que formalmente todo político moderno querría ser: habla como Abraham Lincoln, se presenta como John F. Kennedy, siembra ilusiones como Franklin D. Roosevelt. Otra cosa será el contenido real y el resultado final, pero de eso ya iremos hablando.

Zapatero tiene algo de Obama, pero menos de lo que querría. Es sectario y radical, y aunque despertó ilusión en muchas gentes de bien antes de la crisis ahora mismo España mira hacia todas partes buscando una respuesta. Nuestro presidente tiene de Obama la buena relación con los medios de comunicación y con los poderes financieros, pero ni tiene su telegenia ni, por suerte o por desgracia, es capaz de ofrecer soluciones para los problemas que él mismo ha creado. Podría ser nuestro Roosevelt si no confundiese el gasto con la inversión, y todo lo que no tiene de Obama lo tiene de … George W. Bush.

El alcalde Gallardón sí crea ilusiones, pero de manera bien distinta a la de Obama. Él mismo se ha definido un “fraguista puro”, y eso cataloga a la ya no tan joven esperanza de la derecha en un espacio político, intelectual y hasta estético bien distinto del de Obama. No es un hombre sin pasado, ni rechaza el pasado (suyo, del PP y de la derecha en general). No reniega de Aznar: “A mí me parece un error lo que hizo el PSOE con González cuando en un momento determinado lo apartó, desaprovechando la experiencia que un ex presidente del Gobierno tiene. Y me parecería un error también que lo hiciera el PP. Nosotros no debemos cometer el error que cometió el PSOE y no debemos dejar de consultar a Aznar“. Tampoco olvida a Fraga, que tuvo en común con Francisco Franco entre otras cosas el respeto por Fidel Castro. Obama no desciende de esclavos, pero su mujer sí; Gallardón es nieto en cambio nieto del Tebib Arrumi (Víctor Ruiz Albéniz), que en 1939 proclamaba: “Franco ha hecho la guerra con la espada del Cid, la vara del alcalde de Zalamea y la lanza de Don Quijote“. No digo yo que Gallardón no merezca críticas, pero no son desde luego las que más se repiten estos días desde la derecha liberal. Será muchas cosas, pero ni se va calzar las botas de Franco, ni se va a revestir de los complejos de Zapatero, ni es Obama.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 19 de enero de 2009, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/barack-obama-puede-parecerse-zapatero-pero-ruizgallardon-92020.html