¿Navarra no se vende? No, porque a veces se regala

Por Pascual Tamburri, 25 de enero de 2009.

Los votos españolistas terminan a veces sirviendo para apoyar políticas favorables a los planes abertzales. Fiarse del PSOE es una apuesta muy arriesgada cuya alternativa es el PP.

Opina Dulanz, que de política foral sabe casi tanto como de libros y de músicas, que frente a las injerencias del PNV en las cosas de Navarra sólo está el partido de mi presidente Miguel Sanz Sesma. Según nuestro colega y maestro, “una vez más sólo este partido [UPN] sale al paso”. No me permitiré discutir que el partido que fue de Jesús Aizpún esté contra la anexión al País Vasco. Sí niego que sea el único, y me permitiré además sugerir algún detalle manifiestamente mejorable en la reacción de UPN ante las pretensiones abertzales, inevitables en tiempo de elecciones allende la muga.

Los hombres y mujeres de Unión del Pueblo Navarro no quieren que Navarra sea parte de Euskadi. Exactamente como los hombres y mujeres del Partido Popular de Navarra. Con algunas diferencias entre ambos. La propaganda y las declaraciones públicas de UPN han sido bastante alérgicas durante los últimos años al nombre y los símbolos de España (y recuerdo alguna anécdota que ya os contaré cuando nos tomemos un vino juntos), y ha habido que esperar al divorcio con el PP y al nacimiento del PP de Navarra para comprobar un inesperado retorno a la moda rojigualda. Me alegra mucho el cambio a mejor, pero no olvidemos qué hay detrás: no es lo mismo oponerse a los planes abertzales diciendo que “Navarra decide por sí misma” o que “Navarra será lo que los navarros decidan” que hacerlo ofreciendo un horizonte español y europeo para la actual Comunidad Foral, española desde siempre.

No hay diferencia entre PP y UPN en el marco institucional que quieren para Navarra, el actual mejorado cuando el paso del tiempo lo exija y suprimida la disposición transitoria cuarta de la Constitución de 1978 en cuanto las circunstancias lo permitan. UPN surgió en 1979 por y para eso, y con santa razón, la misma que tuvieron sus promotores y sus amigos en la campaña política inmediatamente anterior. Una razón que el PP navarro asume como propia desde su primer paso y con Mariano Rajoy presente para bendecirla.

Ahora bien, ¿qué impide hacer efectiva esa reforma constitucional? Que el PSOE no quiere. Ya, y ¿qué es el PSOE? Es el partido de José Luis Rodríguez Zapatero, que gobierna España desde 2004 y que negoció con ETA y sus ramas políticas en un “proceso de paz” en el que Navarra estuvo sobre la mesa (y esto no lo digo yo, sino que lo dijo Miguel Sanz en 2007 ante decenas de miles de navarros y miles de banderas nacionales que por cierto nadie regalaba). Es el partido que ha arrebatado al centroderecha españolista bastantes Ayuntamientos navarros en los que UPN ganó las elecciones durante su pacto con el PP pero en los que los abertzales se aliaron con los socialistas para crear “gobiernos de progreso”. Es el partido que no ha querido que Navarra tenga ese tren de alta velocidad que tan importante parece ser como para hacer que UPN rompa con el PP y se quede al final sin PP y sin tren. El PSOE es, ay, el socio parlamentario de la actual UPN.

Ustedes pueden pensar que no había más remedio que “esto”, la coalición foral y municipal entre UPN y PSN, y que no es más que un Gobierno de concentración ante una situación de emergencia, como el que se propone a veces para España. Yo creo que no es exactamente eso, y me voy a explicar con un ejemplo que ponía este mismo domingo Ollarra, alguien que escribe desde hace más años que Dulanz y a quien yo nunca podré alcanzar salvo en su aprecio por esta pequeña parte de la Navarra media. No creo que los votantes de UPN hubiesen querido que Aranaz (ya saben ustedes, en las Cinco Villas) se llamase oficialmente ¡en castellano! Arantza. Pero así se ha hecho, impuesto y mantenido. No creo que los votantes del centroderecha españolista sean partidarios de que los profesores en vías de euskaldunización sean liberados y subvencionados, con el sueldo completo, para cursos de año y medio repetibles, mientras que los estímulos para cualificarse en otros idiomas ligeramente más hablados en el mundo son mucho menores y más polémicos. No creo que la prioridad de los votantes de UPN sea que este año haya 873 plazas para campamentos en euskera en Aranaz (ahora Arantza para quien respete el nomenclátor oficial), pues como señala Ollarra debería haber por lo menos diez veces más si fuésemos a mantener la proporción de hablantes nativos.

Yo creo que Navarra no debe estar en venta, y sé que hay dos partidos convencidos de ello. También creo que uno de ellos, el que formalmente gobierna, lo hace en coalición con un PSOE dispuesto no ya a la venta, sino al regalo por partes, como se puede ver en los tres ejemplos anteriores de políticas. ¿No quiere usted ni la venta ni el regalo? Ha habido una excelente oportunidad, que fue la convocatoria de elecciones anticipadas para clarificar la situación y poner fin al chantaje socialista, si es chantaje. Hay ahora una magnífica ocasión en las elecciones europeas, donde UPN tendrá que dejar claro si apoya al partido que defiende exactamente lo mismo pero lo hace en España y en Europa (el PP) o si también en esto apoya al partido socialista que toma tantas decisiones en Navarra. Ollarra suele ver claro en estas cosas.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 25 de enero de 2009, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/navarra-vende-porque-veces-regala-92274.html