Lista de políticos que dudan, temas prohibidos y verdades que duelen

Por Pascual Tamburri, 5 de abril de 2009.

Navarra se contagia desde el País Vasco de los mismos complejos que allí han permitido 30 años de dominio abertzale. Peor que la lista de culpables es la rendición cultural ahora denunciada.

No me nieguen ustedes que los últimos diez días han sido agitados. Bien, hemos tenido a Mariano Rajoy en televisión y ha salido ganando. Las urnas se vuelven a su favor, el frente vasco se ha gestionado con brillantez (lo que Germán Yanke llama «Un pacto razonable»), las encuestas favorecen ya sin dudas al PP y éste además deshace poco a poco la maraña mediática de corruptelas reales o mentidas. Mientras tanto, Zapatero se hunde poco a poco en su misma vaciedad, en la incompetencia de sus ministros y en una crisis que no sólo negó sino que, en lo grave para España, le tiene a él como culpable. Podríamos, es cierto, hablar de todo esto y regodearnos en ello. Pero ya hay quien lo hace mejor, y hay en cambio asuntos graves y cercanos que merecerían al menos una palabra que nadie escribe ni dice.

Lo que está sobre la mesa en Navarra

Merecería no una sino dos palabras la presentación de UPyD en Pamplona, agradable y hasta brillante por la persona del profesor Sosa Wagner, pero que nadie ha contestado aún debidamente; mucho fuerista, fuerero o navarrero en circulación y con nómina por serlo, pero nadie se atreve a denunciar los vicios históricos de una izquierda que sigue confundiendo, para mal de Navarra, igualdad con uniformidad. Merecería también una palabra la explicación de nuestro amigo Javier Pomés de cómo y por qué el convenio navarro tiene y mantiene su encaje en la Unión Europea. Hablando de dineros forales bien merecería un comentario la ocurrencia del equipo del rector Julio Lafuente, como si crear una Facultad de Medicina fuese un capricho barato que se pudiese decidir en Pamplona y como si no se hubiesen hecho ya bastantes ejercicios de demagogia universitaria, ribera o no, con cargo al bolsillo de todos y por decisión a menudo de políticos sin togar.

Debería comentarse aquí el enfado de los abertzales por lo que ha pasado en Vitoria, y sería un asunto divertido ya que los mismos que pedían una coalición contra el vencedor navarro en 2007 la rechazan en 2009 en las tres provincias vecinas. Coherencia, se llama. Y hablando de coherencia habría que recordar la de Ollarra, que el mismo domingo 5 ha explicado cómo y por qué Navarra no es Euzcadi, y en consecuencia por ninguna razón es comparable el pacto entre PSOE y PP con la ruptura por UPN del pacto con el PP. Notable sin duda que el periodista con más experiencia y olfato de Navarra tenga que decir lo que muchos ven pero casi todos callan, llevando la contraria a mi presidente Miguel Sanz que se fue a contar su versión al Ritz de Madrid, consiguiendo presencias casi tan significativas como las ausencias.

No estaba físicamente presente pero sí en espíritu mi amigo el director general Pedro Pegenaute, quizás porque estar ocupado explicando a los hombres y mujeres del PP navarro cómo hay que mojarse (y para eso tanto vale el ejemplo del artículo 27.2 de Guernica como una palabra dada y aún no cumplida a Pello Urquiola). Sí se moja al dimitir Salvador Ulayar, un ejemplo de dignidad personal en medio de muchos otros de lo contrario. Y también lo hace mereciendo un aplauso nuestro amigo el diputado Carlos Salvador al preguntar duramente por el aborto al Gobierno, aunque quizás debiese responder también María Kutz y alguno de los oficialmente jóvenes. Y podríamos seguir con otras tantas noticias que explicarían por sí solas dónde estamos y hacia dónde puede estar cayendo Navarra, la tierra en la que mi consejero, Carlos Pérez-Nievas, advierte muy educadamente a los de la Korrika y de AEK, Coordinadora de Alfabetización en Euskera, de que si vuelven a ser malos podría castigarlos sin subvenciones, como si esas subvenciones no las hubiese dado él y como si ignorase la trayectoria ligada a la izquierda abertzale ilegal de esas gentes.

Pero lo verdaderamente importante no es eso

Pero, queridos amigos, hoy no vamos a hablar de nada de eso. Otro día dedicaremos si queréis un artículo a cada una de esas cosas. Si no lo hago yo os invito a que lo hagáis cada uno de los que me pedís que «dé caña»: dadla vosotros, os brindo las ideas, los temas y hasta el espacio de blog, que escribís mejor que yo y tenéis más tiempo y más altas aspiraciones políticas. Todo llegará. Pero hoy prefiero dejar la palabra a Juan Manuel de Prada, que ha tocado una vez más la raíz de todos nuestros problemas. De nada servirá que la derecha gobierne en Madrid, de nada valdrá que en Navarra se limpien los establos, si seguimos siendo sumisos, acomodaticios y cobardes en lo verdaderamente importante. Que no son los puestos, los votos, los dineros ni las miserias que mueven a tantos hacia lo público, sino la batalla de las ideas y de la cultura. Si no queréis luchar en ella, si la dais por ganada al adversario, es mejor que os afiliéis directamente a sus siglas.

«[El editor de Ciudadela Libros], con más resignación que enojo, me confirmaba algo que yo ya sospechaba: tampoco sus libros hallan eco en la mayoría de los medios dedicados a la difusión cultural; no sólo entre los que han hecho de su beligerancia contra la tradición cristiana un rasgo de identidad, sino también entre los que enarbolan la bandera de la liberalidad, y hasta entre los que se declaran depositarios o herederos de dicha tradición. Este ninguneo casi unánime se perpetra, además, a sabiendas de que existe un público numeroso para tales libros, compuesto no sólo por aquellas personas que no se adhieren al ideario triunfante, sino también por esa especie numantina de lectores (los únicos lectores verdaderos, convertidos ya en una rara avis) que aún no se guían por los designios del sectarismo ideológico, sino por la curiosidad de los espíritus libres».

«Y cómo puede explicarse que, existiendo una demanda natural, tales libros sean sistemáticamente orillados, relegados a la sombra, tachados por los administradores de bulas que rigen el cotarro cultural? ¿Cómo se explica que los medios dedicados a la difusión cultural, aun aquellos que presuntamente defienden posturas liberales o conservadoras, colaboren con gregaria complacencia en esta estrategia de ocultación sistemática? Pues porque tácitamente han aceptado que la llamada ´cultura de izquierdas´ es la única cultura posible; y que postular otra cultura, o simplemente confrontar esa cultura hegemónica con otras alternativas, constituye una suerte de ´condena a las tinieblas´, una expulsión del paraíso del compadreo y las prebendas oficiales. Los editores que renuncian a publicar un libro que desafía los presupuestos de la cultura dominante, como los medios de comunicación que ocultan su existencia, saben perfectamente que están contrariando las leyes más elementales del mercado, saben que están desdeñando a un público numeroso con una sensibilidad no enteramente estragada por la cultura dominante. Pero prefieren renunciar a ese público, prefieren desatender una demanda y sepultar todo un continente de descubrimientos estéticos y culturales antes que provocar las iras del establishment, antes que ser apartados del reparto de migajillas«. También en Navarra sabemos un bastante de este gusto por quedar bien con los de enfrente, rindiéndonos en lo esencial para que no nos digan que somos lo que somos, o al menos lo que nuestros electores son.

«Toda esta estrategia de ninguneo cultural sistemático discurre paralela, por supuesto, a la exaltación gregaria de la filfa que los repartidores de bulas nos venden a bombo y platillo. Tal ejercicio de adhesión lacayuna al canon establecido carecería de relevancia –a fin de cuentas, será el tribunal de los siglos el que dictamine lo que merece sobrevivir al olvido– si no fuera porque, entretanto, se está fomentando una oprobiosa forma de ingeniería social. Que a esto nos conduce el calculado sectarismo de los unos y la complaciente pusilanimidad de los otros: al silencio de los corderos, que caminan en rebaño y balan la misma canción». Como decía más arriba, habiendo escrito De Prada algo tan claro sobre un tema tan evidentemente prioritario, ¿para qué voy a añadir nada? Otro día hablaremos, en relación con esto, de nuestras bajezas forales. Dad caña mientras tanto, si queréis.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 5 de abril de 2009, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/lista-politicos-dudan-temas-prohibidos-verdades-duelen-94898.html