Aguirre y Gallardón: lo que el pueblo ha unido que no lo separe el PP

Por Pascual Tamburri, 22 de junio de 2009.

La victoria en Madrid fue la base del triunfo de Rajoy en las europeas. La presidenta y el alcalde son la clave de las autonómicas, municipales y generales. No pueden fallar.

Dicen que con las estadísticas puede explicarse todo y lo contrario de todo, pero sólo después de que suceda. Será así, pero el Madrid los números cantan: desde la era Aznar todos los triunfos electorales del Partido Popular pasan por una victoria en la capital y en su Comunidad. Madrid premia la gestión del PP y prefiere a sus hombres y a sus mujeres. Por eso la apuesta de Mariano Rajoy para las próximas elecciones generales requiere no falle esta plaza segura. Y eso implica repetir candidatura.

En Madrid el PSOE no consigue nada apreciable desde tiempos de Juan Barranco. José María Álvarez del Manzano amplió su mayoría y Alberto Ruiz Gallardón la hizo tan impresionante como la red de Metro o como las obras de la M-30. El centroderecha tiene en sus manos la capital desde hace nada menos que veinte años, y el caladero de votos populares crece. Un baluarte, en suma.

Más difícil era en teoría la Comunidad de Madrid, pero en 1995 Alberto Ruiz Gallardón consiguió lo que parecía imposible. Los populares han ido acumulando una mayoría sobre otra y, lo que es más importante, han acumulado un enorme capital de consensos en áreas que parecían imposibles en la Transición. Ya no hay cinturón rojo sino una de las capitales más modernas y envidiadas del mundo, con una periferia comparativamente bien integrada. La prueba es que Gallardón hasta 2003 y esperanza Aguirre hasta hoy han extendido al conjunto de la región, con muy pocas excepciones, la sensación de permanente predominio del PP.

Dos son los nombres que más se repiten en esta historia de victorias, los de Aguirre y Gallardón. Dos nombres que se han querido ver muchas veces enfrentados, pero a los que los hechos unen. El alcalde y la presidenta hacen ganar al PP allí donde ahora están, y ni el PP ni el país pueden permitirse experimentos.

Es lógico y legítimo que cada uno tenga sus propias ambiciones políticas. Nada hay de malo en ello, siempre que el interés individual no ponga en peligro un proyecto nacional sólido. Sean cuales sean sus diferencias, reales o manipuladas por los medios, es innegable que los votantes del PP quieren tanto a Gallardón como a Aguirre, y que el PP no es patrimonio exclusivo de ninguna de las sensibilidades y afinidades que en él se reúnen. Enfrentar a los dos líderes o airear enfrentamientos entre los dos puede ser un buen negocio a corto plazo para algunos, pero nunca para el Partido Popular. Tampoco para España, en la medida en que el PP es la única manera conocida de acabar con la deriva zapaterista que no hace sino agravar la crisis. No lo es desde luego la UPyD de Rosa Díez.

Rajoy ha decidido que el PP repetirá en 2011 estas dos candidaturas decisivas. Es una apuesta segura que no puede obviarse. Repetir al frente de las listas no es ningún desdoro para uno ni para otra. Tampoco cierra a nadie las posibilidades de una vida política diferente, pero eso tiene ahora mismo un precio: llevar a Rajoy a La Moncloa. Dos políticos de altos vuelos y gran experiencia no desoirán a su líder y no dejarán de escuchar a la gente, que quiere un PP plural, abierto, moderado en las formas y firme en lo esencial como alternativa a este PSOE. Es un mensaje que triunfa desde Aranjuez hasta Somosierra y desde Chueca hasta Vallecas. Romper una candidatura semejante sería un suicidio político no sólo para sus protagonistas sino sobre todo para los malos consejeros que pudiesen tener.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 22 de junio de 2009, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/aguirre-gallardon-pueblo-unido–97900.html