Patada a ETA en las posaderas de Otegi y en la reputación de Zabaleta

Por Pascual Tamburri, 13 de octubre de 2009.

En pleno escándalo Faisán la Policía ha cumplido con su deber. Mejor tarde que nunca, Arnaldo Otegi y su equipo van a la cárcel. Con una sorpresa que cambiará muchas cosas.

No estaban todos, pero poco faltaba. Este lunes, 13 de octubre, día de san Eduardo el Confesor, ETA ha recibido un golpe que sólo es lamentable por su tardanza. En la sede del sindicato abertzale LAB –todavía legal pese a las evidencias- fueron detenidos los dirigentes de la nueva Batasuna. El líder Arnaldo Otegi, el sindicalista Rafael Díez Usabiaga, el veterano batasuno Rufi Etxebarría, la tesorera del PCTV Sonia Jacinto, todos ellos miembros del órgano de coordinación Bateragune, pasan al menos una noche con las Fuerzas de Seguridad. Los demás dormiremos más tranquilos.

No estaban todos allí, y al mismo grupo pertenecen el profesor de ikastola José Manuel Sierra Ugarte y el líder de Haika Arkaitz Rodríguez Torres, ya detenidos. Pero el nombre que verdaderamente dará que hablar es el de la lugarteniente de Otegi, Miren Zabaleta, también detenida. Lo que nos obligará a pensar no sólo en por qué se les detiene ahora, sino también en las consecuencias de estas detenciones.

El efecto Faisán y el «hombre de paz»

Los analistas oficiosos ligan estas detenciones a los documentos e informaciones que haya podido proporcionar durante su detención el líder de ETA Ekaitz Sirvent. Puede ser, pero esa información ya estaba disponible desde tiempo atrás, y muchas si no todas estas personas ya estaban encausadas, investigadas e incluso condenadas, y por tanto sometidas a vigilancia. Sirva de ejemplo la joven Zabaleta: estaba ya en libertad provisional, después de un paso por la clandestinidad y de una detención a la que este 9 de septiembre quiso poner fin el juez Fernando Andreu de la Audiencia Nacional. ¿Debía estar en la calle una colaboradora con ETA a través de la Gaztesarea de Segi? Seguramente no, ni ella ni Jon Maia, Haritz Garrido, Mikel Zenigaonaindia, Gorka Urbizu, el surfero Iker Acero, Alberto Martínez Gutiérrez-Barquín o Arkaitz Artola.

En un Estado de Derecho que quiera garantizar de verdad la paz pública los colaboradores de ETA tienen su lugar en la cárcel. Lo triste es que aquí ha hecho falta una especial coyuntura política y periodista para que Baltasar Garzón haga, tarde y mal, estas detenciones. Otegi era hace sólo tres años, tanto para Garzón como para Rubalcaba y Zapatero, «un hombre de paz». Y en medio de aquel «proceso de paz» algún órgano del Estado avisó a los etarras del bar Faisán para que se pusiesen a cubierto. Bienvenidas sean las detenciones si hay delitos que castigar. Es curioso que se detenga a éstos justamente cuando el Gobierno y su Policía deben dar explicaciones por aquellos hechos vergonzosos, verdaderos actos de colaboración con la banda.

El «hombre bueno» en la encrucijada de los cambios

Desde hace ya bastantes años Patxi Zabaleta defiende una salida pacífica para ETA, un final de la violencia y una defensa por vías legales de las ideas de la llamada izquierda abertzale. Ha tenido dos grandes éxitos, Aralar como partido político y Nafarroa Bai como coalición que superó en 2007 al PSOE navarro. No olvidamos que en la Transición fue uno de los líderes de Herri Batasuna, precisamente cuando ETA mató más y más impunemente. No olvidamos que etarras sin arrepentir le rodean. Pero no negábamos ni su inteligencia política ni, incluso, cierta bonhomía. Por eso las detenciones de Garzón, en medio de la crisis de NaBai además, le habrán sentado mal.

Sucede que Miren Zabaleta es hija del líder de Aralar. Naturalmente las culpas son personales y no familiares. Pero tiene que ser frustrante tener una hija en la dirección de ETA mientras uno aboga por el fin de ETA, si es sincero. Además –casualidad- en los últimos tiempos Aralar ha amagado con deshacer NaBai por sus acercamientos a Batasuna. Que será todo por supuesto casualidad, pero indudablemente obligará a Zabaleta padre a definir mejor su postura. Porque él ya sabe que su hija no está acusada, precisamente, de lo que en el mundo civilizado se llama un delito de opinión. Lo siento por él, de verdad, pero nos alegramos mucho de todo el mal que se pueda hacer a ETA desde el Estado, aunque sea tarde, torpe e interesadamente.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 13 de octubre de 2009, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/patada-posaderas-otegi-reputacion-101284.html