España limita al Sur con Al Qaeda, tiranía y terrorismo, y ZP en Babia

Por Pascual Tamburri, 30 de noviembre de 2009.

Tres cooperantes secuestrados en Mauritania. Marruecos exhibiendo sin pudor su ocupación del Sahara Occidental. Y la España de Zapatero traga. Se empieza pagando a piratas…

Albert Vilalta, Roque Pasqual y Alicia Gámez no son lo que llamaríamos gente peligrosa, ni siquiera políticamente incorrecta. Hijos distinguidos de cierta burguesía catalana, son miembros de una ONG que actúa en Mauritania. No es moco de pavo, una caravana solidaria rumbo a Dakar con un ingeniero de Caminos, director general de constructoras públicas y privadas, un veterano solidario y una funcionaria de los Tribunales. Son, o podrían haber sido, el rostro de la Alianza de Civilizaciones que José Luis Rodríguez Zapatero cultivó sin demasiado éxito.

El pequeño problema es que las civilizaciones vecinas insisten en seguir siendo ellas mismas, y sobre todo en aliarse con quien quieran y como quieran, sin tener mucho aprecio por los prejuicios progres de Zapatero y sus chicos. Desde el domingo nuestros tres cooperantes están en manos de algún grupo armado, con seguridad musulmán, con alta probabilidad vinculado a Al Qaeda. Una delicia, en suma.

La cosa sería grave si se tratase de un secuestro tribal. El mundo entero sabe ya cómo se las gasta la feroz España de ZP: nos secuestran un pesquero en el Índico y, sin titubear, va para allá la Armada. Órdenes taxativas de la intrépida Carme Chacón, ya se sabe, a pagar sin piedad y ojito con hacer un rasguño a nuestros hermanos los piratas somalíes. Nada tiene de raro que, en todo el orbe, los hermanos de la costa y sus émulos del interior se acerquen con cariño a los españoles solidarios. Ya pagará el contribuyente. Pero es aún peor.

Todo se puede hacer aún peor, Moratinos

Así son nuestros vecinos. Ni pretenden engañarnos (ellos al menos) ni son otra cosa que lo que siempre han sido. Bastantes problemas tiene Mauritania como para garantizar la seguridad de los españoles que andan haciendo el bien y tal por el desierto. Bien los conocen quienes negociaron con ellos los acuerdos de Madrid, aquella aberración de 1975 patrocinada por Pepe Solís -¿precursor de Zapatero?- que permitió la ocupación militar y la anexión del Sahara Occidental por esos dos faros del progreso, nuestros hermanos de Marruecos y de Mauritania.

El tardofranquismo nos vendió aquella jugada miope con dos argumentos: se habría evitado una guerra (y no es cierto, porque la guerra estalló entre saharauis y ocupantes precisamente cuando el Gobierno hizo huir a nuestra gente) y se estaría poniendo una barrera al peligroso «comunismo» saharaui y argelino. ¿Qué barrera? La dictadura militar tribal de Nouakchott y la monarquía absoluta de derecho divino del Comendador de los Creyentes, y olé, entonces Sidi Hassán II. El resultado fue una guerra que aún no ha terminado y un comunismo que nunca ha gobernado.

Los asesores de Zapatero han reciclado los argumentos franquistas para abandonar nuestras obligaciones respecto a los saharauis. Los regímenes no democráticos de la civilización hermana, oigan, oigan, son ahora una barrera para mantener el orden y la estabilidad en la zona y para impedir la expansión del islamismo. En cuanto a lo primero ya se ve, un orden estupendo, rumbo al modelo somalí. En cuanto a lo segundo hasta Alfredo Pérez Rubalcaba cree que es un secuestro de raíz islamista, con Al Qaeda detrás. Así que hemos hecho una mala inversión, política de casa Moratinos: ceder y pagar a cambio de que las cosas empeoren.

Visto todo esto, y descartando que los rehenes vayan a ser rescatados por un grupo de operaciones especiales, por la flota o por los lanceros de la Guardia Mora –que ahí sigue, en espíritu-, hay que plantearse si Moratinos también ha metido la pata con la saharaui Aminetu Haidar. Conste que de esta señora lo que más me desagrada son sus amigos españoles, que lo eran también de ZP, pero la verdad es la que es. Por razones tácticas –quedar bien con Mohamed VI, que paga bien como su padre, y no «desestabilizar la zona»- nos hemos portado como país tan mal como se pueda con una señora que no defiende ninguna locura.

¿No era ZP tan amigo de las resoluciones de la ONU? Pues que se lea las relativas al Sahara. Eso sin contar que de «pasaporte como medida excepcional» nada de nada. Haidar era al nacer súbdita de un territorio español, tanto como Albert Vilalta, Roque Pasqual y Alicia Gámez. Ahora que, sin duda, los aguerridos negociadores de Moratinos se aprestan a un nuevo acto de valor internacional estaría bien un detalle con Aminetu Haidar. Más que nada para que el ridículo, ante Al Qaeda y ante sus supuestos enemigos del lugar, no sea tan grande. Ay.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 30 de noviembre de 2009, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/espana-limita-qaeda-tirania-terrorismo–102955.html