Derrota de Zapatero, humillación de España, esperanza del Sahara

Por Pascual Tamburri, 19 de diciembre de 2009.

Aminatu Haidar volvió a El Aaiún, por su coraje y no por la ayuda de un Gobierno impotente. Antes la Navidad llegaba a la capital del Sahara Occidental. Ahora llega sólo la vergüenza.

Aminatu Haidar ha vencido su batalla. Para ella, su vuelta a El Aaiún es una «victoria para la causa saharaui», tras 32 días en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, además de «una victoria para el derecho internacional, para la justicia internacional y para la causa saharaui». Pero no todos pueden ni podemos estar tan felices.

Miguel Ángel Moratinos -como fue informando El Semanal Digital– ha gestionado mal un problema que, además, contribuyó en parte a crear. El ministro marroquí, Taib Fassi Fihri, usó el servicio exterior de España como correa de transmisión de su política. Exteriores ha repetido demasiadas veces la versión marroquí o la que convenía a Marruecos, a cambio, sin más, que de nuevas dosis de humillación para España.

Mohamed VI no ha dado de su régimen teocrático la imagen de cambio y modernidad que se pretendía. Marruecos sigue siendo en el Sahara potencia ocupante sin legitimación internacional, y sigue sin cumplir, entre otras cosas, las resoluciones pendientes de la ONU. Marruecos ha vuelto, a pesar de la pretendida autonomía, a colocarse en una posición enfrentada a los intereses de España y de Argelia, aprovechando entre otras cosas las dificultades internas de los dos vecinos.

Nicolas Sarkozy, aparentemente, no ha entrado en esta cuestión. Pero Francia, una vez más, ha respaldado por su cuenta y también en la Unión Europea los intereses de Marruecos. Como en 2002 con Perejil, Francia está moralmente más cerca de Marruecos que de España y sigue considerando la Unión como un instrumento al servicio de la grandeur de la France. Aznar terminó por entenderlo, Zapatero decididamente cierra los ojos. Así nos va.

Pero quien aparentemente manda es Barack Obama. Ha hecho falta la mediación del presidente norteamericano para acabar con este espectáculo. Pero Estados Unidos se equivoca, a su manera. Marruecos trata de presentarse como un régimen estable y en proceso de modernización, una barrera frente a Al Qaeda y a todo integrismo. La tentación norteamericana es firmar un cheque en blanco a Rabat; pero será el peor de sus errores. El comendador de los creyentes no va a luchar contra devotos musulmanes por el hecho de serlo, así que el régimen alauí, con su opulencia y sus miserias, puede convertirse en cauce y no en barrera del integrismo en las fronteras de España. Obama manda, sí, pero si no mide bien sus pasos puede acelerar en vez de impedir un escenario espantoso. Entre otras cosas, ¿por qué discriminar a Argelia?

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 19 de diciembre de 2009, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/derrota-zapatero-humillacion-espana-esperanza-sahara-103608.html