Consejo de ETA: que todos los niños aprendan euskera, paga Hacienda

Por Pascual Tamburri, 17 de febrero de 2010.

Un Ayuntamiento y un concejal batasuno demuestran para qué sirve este modelo lingüístico. Para negar libertad a las familias y para que los políticos queden a la altura del estiércol.

El pasado día 8 de febrero se celebró en Huarte, un municipio de la periferia de Pamplona, una interesante reunión de la que todos los españoles, y sin duda especialmente los navarros, podemos sacar conclusiones. La convocaron por carta, en papel timbrado del Ayuntamiento con abundantes sellos y firmas, Xanti Kiroga Astiz, concejal de euskera del municipio, y Javier Ayzagar Arratíbel, presidente de la Asociación local de padres y madres de familia. ¿Destinatarios? Los padres y madres con hijos en edad de iniciar su escolarización el próximo septiembre. ¿Afectados? Todos nosotros, aunque para su vergüenza en especial los políticos navarros.

Xanti Kiroga Astiz es un concejal batasuno, de esas listas de ANV que José Luis Rodríguez Zapatero no quiso ilegalizar en las últimas elecciones locales. Ya saben, las de 2007, las del diálogo, el Faisán y el «hombre de paz». Kiroga es ahora presidente de la comisión de Educación y Euskera, además de vocal en las de Hacienda, Personal y Cuentas, Sanidad, Bienestar Social, Tercera Edad e Inmigración, y Turismo, Comercio, Servicios y Empleo. Parece un hombre atareado, sin duda. Pero su principal ocupación no es la libertad de sus administrados, ni mucho menos su bienestar: está donde está para defender las ideas de quien le manda, y no se avergüenza.

No hay libertad, tampoco en Navarra

¿Un concejal afín a ETA encargado de educación? El responsable es el alcalde local Javier Basterra, de Nafarroa Bai, elegido con el apoyo decisivo de los dos concejales batasunos y a pesar de que las elecciones las ganó con gran diferencia el Grupo Independiente de Huarte. Ambos, Kiroga y Basterra, ya realizaron el año pasado una especie de censo lingüístico de sus vecinos, preguntando a todos los habitantes de Huarte por su conocimiento, uso y valoración del vascuence. Vamos, la información que todos querráimos poner en manos de ANV-Batasuna, ¿no? Pero en el fondo Kiroga y Basterra hacen lo que se espera de ellos. Que puedan hacerlo es culpa de otros. Por un lado, de un Gobierno socialista que por su interés miope permitió la vergüenza de 2007. Por otro, de una clase política que en tres décadas de comunidad foral no ha sido capaz de derogar una Ley del Vascuence, con sus consecuencias educativas, manifiestamente mala para el presente y el futuro de Navarra.

Es fácil sonreír leyendo los razonamientos de Kiroga dirigidos a «una de las muchas familias que optáis por escolarizar a vuestro hijo o hija en la escuela infantil municipal». ¿Qué interesa a los abertzales de esas personas? Un aviso inteligente: «cuando el plazo de matriculación se abra dentro de muy pocas semanas no estaréis contratando un mero servicio de guardería, sino que daréis inicio a un proceso educativo formal que comienza en el ciclo 0-3 años y que durará al menos hasta los 16». ¿Y eso qué importa a los nacionalistas? Es «un momento en el que entre otras cosas tendréis la oportunidad y la responsabilidad de elegir el modelo lingüístico en el que él o ella cursará sus estudios».

En Navarra, las familias tienen que elegir en qué idioma van a ser escolarizados sus hijos e hijas. No hay libertad total de elección, porque durante décadas una ley ha impuesto el vascuence –que no es ni nunca ha sido la lengua de todos los navarros- a personas y localidades que podrían haber tenido otras preferencias básicas. Pero, en fin, hay una cierta libertad teórica, incompleta e imperfecta y que además no garantiza el conocimiento prioritario de la única lengua común a todos los navarros, que es el castellano o español. En la práctica es peor, porque personas como Kiroga, grupos como ETA, ANV y NaBai e instituciones como el actual Ayuntamiento de Huarte quieren restringir, negar o manipular esa libertad. Y lo consiguen ante el silencio de todos.

Nuestros amigos los abertzales de Huarte han lanzado con dinero público «una campaña informativa cuyo objetivo es tratar de orientaros en este importante momento». Y es que ellos, los amigos de ETA, creen que las familias podrían equivocarse eligiendo un modelo lingüístico con el castellano o el inglés vehiculares, ya que, sabios ellos, entienden «que la apuesta por el plurilingüísmo aquí y ahora supone combinar la recuperación y el impulso a las lenguas propias con la incorporación de aquellas otras que nos facilitan la comunicación a nivel mundial». Señoras y señores, la educación de sus hijos debe subordinarse a «mantener viva la lengua más antigua de Europa». Es peligroso que la gente elija sola, hay que guiarla para «transmitir a las generaciones venideras es nuestra responsabilidad en tanto nos permite mantener y conservar un acervo cultural único e insustituible». Amén.

La imposición del euskera… con una sonrisa

«La experiencia nos ha demostrado que la enseñanza es un instrumento de transmisión extraordinario al resultar más sencillo el aprendizaje de una lengua en los primeros años de vida», dicen nuestros amigos. Y es verdad. Una experiencia de décadas en el poder cultural, municipal o no, les ha enseñado que la teórica y limitada libertad dada por el legislador foral, subordinada a los complejos de los sucesivos políticos del turno, puede convertirse en una dictadura cultural abertzale, que de hecho en muchos campos se ha logrado a menudo.

Si unos señores amigos de los de las bombas y de la Herriko Taberna escriben para «recomendaros que elijáis para vuestra hija o hijo la enseñanza en euskera, por ser la única que garantiza el pleno dominio tanto del euskera como del castellano, así como un adecuado nivel de inglés al final de la enseñanza obligatoria»… ¿es consejo o es amenaza? ¿Será libre esa elección? ¿Será real el porcentaje de optantes por los modelos en vascuence? ¿Es un uso correcto y legítimo del dinero público? Y si a eso añadimos la posterior presión del profesorado euscófilo y de las mismas acomplejadas instituciones, ¿qué queda de la supuesta libertad de las familias?

Llamada los políticos

Señores políticos, tomen nota, «desde la Asociación de Padres y Madres Kimua y el Servicio Municipal de Euskera de Huarte, hemos organizado una charla a fin de resolver las dudas más comunes». No contentos con la extensión de la zona bilingüe a lugares donde los hablantes nativos de vascuence no existen hace siglos, o nunca existieron; no contentos con los privilegios dados al vascuence –lengua que no es común ni de todos ni para todos- en las zonas llamadas vascófona y bilingüe… los concejales batasunos que ustedes quisieron que hubiese ahora «encauzan» la libre elección de las familias. ¿Qué van a hacer ustedes?

Yo debería ahora preguntar al Consejero de Educación, Alberto Catalán, qué va a hacer al respecto. Pero es Roberto Jiménez, el actual líder socialista navarro, quien toma muchas decisiones importantes en esta Navarra del consenso. Señor Jiménez, haga caso: la Ley del Vascuence es mala, permite que abusos como los del compañero Kiroga hayan dirigido las voluntades de las familias navarras durante ya una generación. Y eso no es bueno para Navarra, ni para España, ni siquiera para el PSOE. Muchas familias que no hablan euskera han sido convencidas por la presión cultural, política y mediática, o directamente por un respeto muy comprensible a la autoridad siniestra de los Kirogas, para elegir determinados modelos educativos. Y a ellos ha ido asociada, al menos hasta ahora, una cierta carga ideológica. Que no es sólo la de ETA, es cierto, pero que tampoco es la del PSOE. Ni la de la mayoría de los navarros, ni siquiera la de la mayoría de esas familias.

Señor Jiménez, escuche a la gente que le vota a usted en Huarte. Si se trata de enseñar lenguas minoritarias, no comunes, en función de su antigüedad supuesta o de su importancia filológica demos más opciones. Hay más personas en el mundo que hablan latín, griego o farsi que hablantes nativos de euskera. Ya puestos, me encantaría que hubiese una línea educativa en sánscrito, hitita, luvita, tocario, gótico o siendo más humildes dálmata o por qué no córnico o sorabo. Por razones políticas quieren ustedes ofrecer el vascuence, y me parece muy bien. Pero asegúrense primero de que la Ley no limita libertades, y después de que no hay Kirogas dispuestos a usar el dinero de la Hacienda navarra para divulgar sus, llamémoslas así, ideas. Y menos para hacer listas de amigos y enemigos de la lengua de la que hacen bandera los amigos de la ETA.

Señor Jiménez, hace un tiempo decíamos aquí algo que no dudo que usted comparte: «En lo que hoy es Navarra, y desde hace muchos siglos, la lengua común que nos permite comunicarnos a todos es el español, con sus precedentes romances y antes de ellos el latín. Para una inmensa mayoría de navarros el español –el castellano- es además la lengua materna; para todos es una lengua propia«. Actúe usted o haga que actúen en consecuencia.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 17 de febrero de 2010, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/consejo-todos-ninos-aprendan-euskera-paga-hacienda-105046.html