¿Es bueno que se vayan los inmigrantes de España? ¿Y es verdad?

Por Pascual Tamburri, 21 de julio de 2010.

Zapatero prometió papeles para todos. Y en España cada vez hay sitio para menos inmigrantes así. El prejuicio ideológico que nos gobierna se ha convertido en un problema para los españoles.

La noticia sociológica del mes, y quizá del año, no es por una vez el aumento de la inmigración, sino su descenso. España, que durante los años del aznarismo y del zapaterismo ha sido el país que más inmigrantes ha recibido en Europa (especialmente no europeos) es ahora el que más población pierde por este concepto. ¿Es un bien o un mal? ¿Y en qué medida esto cambia el rumbo de la población española?

Desde un punto de vista economicista (da igual de qué secta o facción), el descenso de la inmigración y su reconversión en emigración reflejaría una pésima situación económica. En ese sentido, así como la explosión inmigratoria se habría debido a unos años de expansión y prosperidad la actual situación reflejaría la crisis y no podría sino ser mala.

Mala es también la opinión políticamente correcta sobre el malestar de una parte de la población española con la persistencia de población inmigrante. Los casos de descontento se deberían a un enfrentamiento «entre pobres», del que unos culpan a la pobreza, otros a la incultura, los unos a la pésima política oficial de «papeles y derechos para todos» y otros a la codicia de quienes se benefician económica o políticamente de la presencia de esas personas entre nosotros.

Una parte de la verdad es aún, sin embargo, difícil de decir. Aún se recuerda el enfrentamiento verbal del director de El Semanal Digital en la cadena COPE el 21 de enero de 2010. Una mayoría de ciudadanos, los que viven en la España real, cree que «papeles para todos no es ni siquiera una idea bella». ¿Y al final quién la paga? Esos mismos españoles que no se benefician en ningún sentido de la inmigración; una inmigración que ni siquiera es querida, en caso de haber otras opciones, por los mismos inmigrantes.

De todos modos, como suele suceder, la economía es una pista falsa que seduce a la vez a la derecha económica y a la izquierda económica. Sea o no la inmigración un problema, la verdad es que cada vez más españoles lo ven así, como decía hace unos meses Antonio Martín Beaumont. Y no es un problema para quienes se lucran en beneficios, en votos o en ingeniería social y cultural. Que son una minoría, pero que han conseguido imponer a todos la bondad de sus dogmas.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 21 de julio de 2010, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/bueno-vayan-inmigrantes-espana-verdad-108558.html