Otro político español se metió en los mismos líos que Aznar

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de agosto de 2010.

En el siglo XIX Galdós describió episodios que vemos repetidos en el XXI: conflictos con Marruecos con medios militares insuficientes, guerras lejanas con opiniones divididas en España…

Benito Pérez Galdós, Aita Tettauen. Episodios Nacionales, 36 / Cuarta serie. Biblioteca Pérez Galdós – Alianza Editorial, Madrid, 2010. 256 pp. 8,00 €


Benito Pérez Galdós, La vuelta al mundo en la «Numancia». Episodios Nacionales, 38 / Cuarta serie. Biblioteca Pérez Galdós – Alianza Editorial, Madrid, 2010. 224 pp. 8,00 €

Hay, sin duda, españoles que no han leído los Episodios Nacionales. Muy pocos sin embargo que hayan pasado de leer Trafalgar y la primera serie, tradicionalmente considerada indiscutiblemente la mejor, no sólo la más patriótica sino también la de mayor calidad literaria. Benito Pérez Galdós, tanto por su preferencia realista como por su mayor cercanía biográfica a las izquierdas, se labró una fama de hosco y de partidista que se aplica aún, especialmente, a las series sucesivas de los Episodios. Una fama poco justificada que ha privado a muchos de un testimonio de calidad, no sólo histórica sino también literaria, sobre acontecimientos del pasado que no por desconocidos dejan de afectarnos y, sobre todo, de parecerse poco extrañamente a lo que vivimos en nuestro siglo.

Un enemigo a las puertas de Ceuta… y Melilla

En Aita Tettauen Galdós nos ofrece una de las pocas novelas de cierta relevancia ambientadas en la Guerra de África, la que libró la España liberal en el Norte de Marruecos en 1859-1860. Por las páginas del episodio, y con una excusa de ficción, desfilan los tipos humanos del Ejército expedicionario, sus modos, sus modas y sus ambiciones, del general en jefe al último recluta, sin olvidar al enemigo.

El enemigo era entonces y es hoy el vecino del Sur que quiere la anexión de Ceuta y de Melilla y el control del Estrecho. Y los medios para impedirlo eran en la guerra de Tetuán ayer y son en el conflicto de Melilla hoy los mismos: seguridad interior implacable y unidad de los políticos, con utilización sin complejos de los instrumentos militares y de los diplomáticos, lo que supone el reforzamiento de unos y de otros. Una ventana abierta a la España de hace siglo y medio.

España, potencia mundial, o al menos respetada en el mundo

Leopoldo O´Donnell y la Unión Liberal emprendieron una serie de expediciones militares y navales a Ultramar en los pocos años de relativa serenidad que España disfrutó durante el reinado de Isabel II. Creía O´Donnell que España no podía no participar en el gran movimiento de expansión hacia el mundo que en aquellas décadas vivían otras potencias europeas. Las expediciones a Méjico, a Vietnam, al Pacífico y a Marruecos fueron, con el precedente de la expedición a Roma de 1849, escuela de generales y almirantes (todos ellos antes o después golpistas), pero quisieron ser otras tantas afirmaciones de la potencia, de la modernidad y de la europeidad de España. O´Donnell pensó que España no podía quedar ausente allí donde se decidían los destinos de la vida internacional, quizás por asociar nuestra ausencia a momentos de decadencia y de guerra civil que quería superar. Ni críticos ni aduladores han querido extenderse sobre el aparente parecido entre esta posición y la política de José María Aznar, especialmente en su segundo mandato.

En La vuelta al mundo en la «Numancia» aparece, aunque en el siglo XIX y novelada, otra de las constantes de nuestra más bien pobre historia contemporánea. A falta de mayores razones, España tiende a cifrar su hipotética condición de potencia mediana o grande en la posesión, exhibición y eventual uso de una razonable flota de guerra. Cierto es que el país la necesita, pero es curioso que tanto en tiempos de don Casto Méndez Núñez como al filo de la guerra civil del siglo XX, y ciertamente en la primera década del XXI, haya sido tan grande la desproporción entre la cantidad y calidad de los buques y las de los restantes servicios armados.

Nuestra guerra del Pacífico contra Chile, Bolivia, Perú y Ecuador careció de otro sentido incluso en su tiempo: se trataba de recordar al mundo, sin excesivo coste, que España seguía existiendo. Podrá reprocharse a Galdós su tono entre popular y realista, pero ciertamente no su eficacia narrativa, ni el acierto de Alianza al reproponer ahora los Episodios de la cuarta serie en una edición accesible a los jóvenes del siglo XXI.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 27 de agosto de 2010, sección «Libros».
http://www.elsemanaldigital.com/otro-politico-espanol-metio-mismos-lios-aznar-109035.htm