Pese a las encuestas, el centroderecha puede perder en 2011 (otra vez)

Por Pascual Tamburri, 27 de septiembre de 2010.

Los políticos de 2010, 2011 y 2012 tienen que solucionar problemas que llevan pendientes más de 30 años. Otros ya estaban arreglados, pero conflictos de intereses los vuelven a plantear.

En los dos últimos años se ha producido una renovación casi total de la “primera fila” política en Navarra. Renovación, si no de nombres, sí de puestos y de metas. Yolanda Barcina preside UPN y aspira a presidir el Gobierno de Navarra, José Iribas es el candidato lógico de UPN a la alcaldía de Pamplona, Roberto Jiménez ha calmado las aguas del PSOE y aspira a presidir Navarra, Juan Moscoso irá con la rosa y el puño hacia la casa consistorial, Santiago Cervera preside el PP renacido y lógicamente su ruta pasa por la Diputación, el PP aún no tiene candidato conocido a la alcaldía de Pamplona pero Cristina Sanz, concejala allí, tendrá sus ambiciones, y los abertzales, que al final irán unidos, nos demostrarán una vez más que para su gente lo de menos son los nombres (un ejemplo para los demás), pero que la cosa andará entre Uxue Barkos, Patxi Zabaleta o, quién sabe, Txentxo Jiménez.

Renovación. Pocos estaban hace cuatro años donde están. Casi ninguno estaba hace treinta (ninguno, si descontamos a Zabaleta, aunque con otra sigla distinta, o no tanto). ¿Será una nueva situación política? En cualquier caso para la derecha los problemas vienen ahora, y no es sólo mi opinión.

Los devaneos de la derecha navarra

“No es precisamente edificante la imagen que, de cara a las próximas elecciones está dando la clase política Navarra de la llamada “derecha”, plasmada fundamentalmente en UPN (Unión del Pueblo Navarro) y AP (Alianza Popular). Todo lo contrario, es de lo más deprimente y desolador, sobre todo para quien comulga con sus ideas. Lo tragicómico del caso es que se trata de dos partidos de ideologías y programas políticos idénticos, calcados. Pues bien superado el escollo más difícil, como suele ocurrir en estos casos, que es el de la casi total coincidencia ideológica, por un quitarme de ahí ese puesto en las listas electorales y alguna que otra zarandaja más, van a echar por tierra toda la ilusión y la esperanza del electorado navarro, que si con la unión de los dos partidos lo veían con muy fundadas posibilidades de éxito, con este demencial y parece que irremediable enfrentamiento, digno del patio de un parvulario, lo único que nos va quedar va a ser un bonito responso que nuestros políticos nos habrán hecho entonar a pulso, con premeditación y alevosía”.

“Me importa un pepino cuál de los dos partidos ha sido el principal causante de este divorcio electoral, pero que ni UPN ni AP se hagan la más mínima ilusión de que cada uno por un lado van a conseguir algo por el bien de Navarra. A título personal -¡ay! los personalismos- puede que recojan alguna migaja, pero a la derecha Navarra la van a convertir en una opción política de tercera o cuarta categoría. ¿Qué creen, que los demás partidos son idiotas? Los socialistas tienen que estar muertos de risa al contemplar la irresponsabilidad de la derecha, que les va a entregar el triunfo en bandeja”.

“Recapaciten señores políticos: aún hay tiempo –no mucho- para enderezar -y nunca mejor empleada la expresión- las cosas y deshacer entuertos. El electorado, amén de desorientado, está literalmente que echa las muelas. Dejemos a un lado triunfalismos, orgullos, soberbias, personalismos, descalificaciones de los demás, etc. Si, echa las muelas. No hay más que pulsar opiniones, sondeos, encuestas tan de moda que por lo visto nuestros líderes no han hecho enfrascados en sus batallas particulares. Hagan la prueba y lo comprobarán. Deben haberse enterado o debían haberlo hecho de que este electorado quiere a toda costa verles unidos como una piña y como tal acudir masivamente a las urnas, sin dudas ni vacilaciones, y no se le puede defraudar. De lo contrario el batacazo va a ser sonado y que nadie se llame a engaño a la hora de los soponcios y de las lamentaciones, los únicos culpables habrán sido los dirigentes de la derecha, solamente ellos, además de los motivos expuestos, por no ver más allá de sus narices”.

“Sensatez y realismo es lo que pedimos los votantes de a pie. Hagamos un último y supremo esfuerzo, que es demasiado lo que nos jugamos en Navarra. A las elecciones hay que ir unidos por “huebos” (no me tachen de grosero, que quiero decir “cosa necesaria”, aunque tampoco sería impropio escribirlo con uve, porque el horno no está para bollos)”.

A los que han montado una máquina del tiempo, o de tortura

Este articulo, actual en su contenido, fue publicado en Diario de Navarra el 18 de marzo de 1983 por la asociación predecesora de la Fundación Leyre. No eran entonces ni son ahora sólo los análisis de don Javier Nagore, sino un punto de vista ampliamente compartido por muchos votantes de base de la derecha. Muy acertadamente nuestros amigos de Navarra Confidencial lo han reproducido.

Han pasado veintisiete años. En democracia siempre, absolutamente siempre, el centroderecha ha ganado las elecciones forales. Sólo su división ha permitido que el PSOE, solo o en coalición, gobierne Navarra o como fuerza más votada o como resultado de una coalición. Y la izquierda, minoritaria, ha usado el poder para imponer su ideología, mientras que la derecha, acomplejada, se ha abstenido en general de hacerlo.

Ojalá fuese un problema viejo. No lo es: es el mismo que la derecha navarra, UPN, PP, CDN hoy como UPN, AP, CDS, UDF, PDP, ¡PM! ayer, afronta. Sólo Alianza Foral (la raíz remota del PP aquí, mal que pese) tuvo la generosidad de apartarse por principios de una carrera en la que otros peor situados perseveraron… hasta ver puños en alto e ikurriñas en las instituciones.

Analizaremos aquí posibilidades electorales y de todo tipo, hay mucho que estudiar estos meses. Pero es de desear que Yolanda Barcina, José Iribas, Miguel Sanz, José Andrés Burguete, Juan Cruz Alli, Santiago Cervera, Cristina Sanz, José Ignacio Palacios, y quienes les siguen, terminen septiembre leyendo lo que dijo el abertzale Maiorga Ramírez en Diario de Navarra el domingo 26: “Una vez que NaBai sea la primera fuerza, tiene la obligación de buscar los apoyos necesarios para llevar a cabo las labores propias de gobierno. Y en una fase de diálogo sin exclusiones, me refiero desde UPN, PP a todo el arco parlamentario, habrá que ir acordando todas las políticas. Podrá ser un acuerdo estable con el PSN, si así lo quisiese, o hacerse con acuerdos puntuales“.

¿Cuánto valen los principios de unos y otros cuando la perspectiva de la desunión hace posibles los sueños abertzales y socialistas? Puestos a elegir, ¿mejor un juego de baja política, incluso con NaBai, o una demostración de patriotismo, la que más convenga? Iremos viendo. Treinta años, ya se ve, no son nada.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 27 de septiembre de 2010, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/pese-encuestas-centroderecha-puede-perder-2011-otra–109764.html