Aguirre y Gallardón, unidos y de acuerdo contra Arriola

Por Pascual Tamburri, 25 de octubre de 2010.

En 2011 y 2012 el PP pone a prueba una cierta interpretación de su Congreso de Valencia. En el que nuestra derecha quiso cambiar y volvió al arriolismo.

Zapatero lo está haciendo muy mal y los españoles se han dado cuenta. Catorce puntos en las encuestas no son ninguna broma: ahora mismo a Mariano Rajoy le podría bastar con esperar el hundimiento del zapaterismo y que una hermosa mayoría absoluta le cayese entre los brazos. La gran diferencia entre la primera y la segunda legislatura de Rajoy en la oposición está precisamente en eso: de 2004 a 2008 una masa social perpleja salió a la calle, aunque la economía no era catastrófica, para oponerse a los cambios revolucionarios de Zapatero. Desde 2008 esos cambios no han cesado, la crisis se ha unido a ellos pero el PP volvió en parte al quietismo.

La convención del PP de Madrid ha servido para comprobar que no todo el partido comulga con la inacción que se atribuye a Arriola y, cosa aún más sorprendente, para que personas aparentemente tan distantes como Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón demuestren lo mucho que tienen en común.

El alcalde madrileño no quiere que el PP se limite a criticar los desmanes del socialismo en el poder ni en confiar en los efectos políticos de la crisis económica. Gallardón, en la mejor tradición de AP, quiere una respuesta activa al clima de «pesimismo y desconfianza«. España va a ir a las urnas, pero Gallardón no quiere que los votantes elijan al PP como mal menor. «¿Es tan desesperada esta situación que no tiene solución?, ¿Es tan inevitable que el recorrido hacia abajo y a la inversa que ha realizado el PSOE en estos años de Gobierno traiga como consecuencia la pérdida de oportunidad no de unos cuantos años, sino de toda una generación de españoles?»

Aguirre y Gallardón, recordando mucho de lo dicho y hecho por David Cameron antes y después de las elecciones que ganó, creen que el PP debe ser alternativa, es decir debe ofrecer con claridad sus principios y las soluciones concretas que cada problema tiene desde esos principios. «Lo importante es mirar adelante, mirar hacia el futuro y decirles a los españoles que sí, que por muy dura que sea la situación, nosotros queremos, podemos y sabemos cómo resolverla y cómo salir adelante».

Rajoy, al menos ante su público madrileño, camina en la misma dirección. «Partimos de unas ideas y de unos principios que nos unen a todos y que no cambian con las modas». El PP no quiere ser un partido de descontentos, sino una opción elegida activamente aunque haya que correr el riesgo de decir qué se cree, que se quiere y qué no se cree y no se quiere. No es broma, porque enfrente hay un Gobierno con Rubalcaba de gestor. Y si alguien cree que la macroeconomía o las filas del INEM dan el poder, debe recordar que en 1993, con el paro al 24% y el país paralizado, el PSOE aún ganó unas elecciones generales, y bien pudo dar una sorpresa incluso en 1996. Quedarse quieto y fingirse muerto, o de centro insípido, puede estar bien para ganar unas elecciones de facultad o para un congresillo regional en familia, pero no es la opción de un gran partido que opta a llevar la esperanza a esta gran nación. Algo que presidenta y alcalde recuerdan muy bien, por muchas que sean sus diferencias.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 25 de octubre de 2010, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/aguirre-gallardon-unidos-acuerdo-contra-arriola-110400.html