Condena injusta: quieren matar al cristiano que sabía demasiado

Por Pascual Tamburri, 1 de noviembre de 2010.

Tarek Aziz ha sido condenado a la horca. Ni en el fondo ni en la forma la condena es justa, y el actual Gobierno iraquí sólo puede demostrar su autoridad ejerciendo la clemencia.

Tarek Aziz, hoy un preso en una cárcel iraquí, fue una de las máximas autoridades del país cuando éste era gobernado por el partido nacionalista Baas, bajo la presidencia de Saddam Hussein. Es un anciano enfermo, y hace mucho tiempo que no ejerce el poder político que tuvo como ministro de Asuntos Exteriores y como Viceprimer Ministro. Sin embargo el régimen actual, dividido en su interior por muchas razones, coincide en odiarlo y temerlo, y en resumidas cuentas en desear su muerte. Un tribunal de dudosa independencia lo ha condenado a muerte.

Lamentablemente era una noticia esperada. Tarek Aziz ha empezado una huelga de hambre por el trato al que es sometido, y el Papa, entre otros líderes internacionales, ha pedido que la pena no sea ejecutada. Es cierto que Miguel Yuhanna, conocido en la vida pública como Tarek o Tariq Aziz, es un cristiano caldeo, pero el Vaticano no pide clemencia sólo ni principalmente por tratarse de un cristiano. Hay razones de mayor peso aún.

Naturalmente que Aziz compartió las ideas políticas del régimen baasista iraquí. Teóricamente no está siendo condenado por esas ideas, sino por actos concretos de gobierno; sin embargo en el Irak actual tiene el poder una coalición de partidos kurdos y confesionales islámicos en la cual hay espacio para muchas crueles discrepancias pero no para un hombre como Aziz. Los defectos del saddamismo serían los que fuesen, pero la verdad es que sólo en un régimen laico como el suyo, o en el de Siria, o en alguno de los múltiples Líbanos, hay espacio para un líder cristiano. Matar a Aziz no es matar a un cristiano, sino que supone liquidar cualquier remota posibilidad de libertad religiosa en la zona. Es sangrante pensar que, al menos desde ese punto de vista, había más libertad con Saddam que después de él, cuando es impensable que un cristiano piense en otra política que no sea la de su propia huida.

Tarek Aziz ha sido condenado por ciertas decisiones del Gobierno del que formaba parte. Y eso en sí mismo es un precedente peligroso, porque si el poder soberano pierde sus rasgos genuinos estaremos liquidando la idea misma de soberanía, sobre la que Occidente ha construido su historia política, incluyendo por supuesto la democracia. Ha sido condenado además con arreglo a unas normas que no estaban en vigor en su momento, y si el Derecho pasa a ser punitivamente retroactivo –lo fue ya en el caso de Saddam Hussein, y en otros- la convivencia nacional e internacional habrá dejado de tener las virtudes que hasta ahora le atribuíamos.

Los soldados de América y de Europa luchan contra el terror en la Mesopotamia de Tarek Aziz. La invasión de Irak en su momento, como las invasiones de otros países por parte de Irak antes, me pareció un acto de guerra como tantos otros, con objetivos políticos para nada extraños (y por cierto no necesitado de ninguna excusa inventada). Como español me avergonzó la manera que Zapatero eligió para retirar nuestras fuerzas, una manera ajena a nuestras tradiciones y a los valores que supuestamente compartimos. Ahora bien, matar a Tarek Aziz, como antes matar a Saddam Hussein, es una manera de darles la razón moral que en su momento no quisieron ni pretendieron tener.

Aziz, por lo demás, conoce a mucha gente y sabe demasiadas cosas. Sabe sobre todo de la ambigua relación entre Irak y Occidente antes de 1990 y también después. La imagen que el actual Gobierno iraquí da de Occidente es la peor, puesto que se permitiría el ahorcamiento de ss interlocutor ¿para silenciarlo?

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 1 de noviembre de 2010, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/condena-injusta-quieren-matar-cristiano-sabia-demasiado-110540.html