Eguiguren, Jáuregui, Rubalcaba, Zapatero y González, los negociadores

Por Pascual Tamburri, 10 de noviembre de 2010.

Jesús Eguiguren anticipa que ETA anunciará su fin en Navidad. Jaime Mayor Oreja prevé, sin ser desmentido, que ETA estará presente en las elecciones municipales de 2011.

Las noticias se acumulan en una sola dirección. Jesús Eguiguren nos anticipa que ETA anunciará su fin en Navidad. Jaime Mayor Oreja prevé, y no es seriamente desmentido, que ETA estará presente en las elecciones municipales de 2011. Felipe González, quince años tarde, reconoce que estuvo en su mano «volar» a la cúpula de ETA, y con ello reabre el debate sobre el «Míster X» de los GAL. Los partidos políticos nacionalistas han ofrecido, vía acuerdo de Guernica, un nuevo marco institucional para Batasuna. Se da el caso de que los intereses políticos del PSOE y los de la banda terrorista pueden coincidir, y además pueden hacerlo sin que la banda renuncie a sus esencias.

ETA es un grupo de nacionalistas vascos con unos objetivos políticos perfectamente claros, y con unos medios para alcanzar esos objetivos que han podido ir cambiando o matizándose. ETA quiere hoy y ha querido siempre la autodeterminación, léase independencia, es decir la secesión de España y Francia de algunas provincias y la formación con ellas de un Estado-Nación nuevo y soberano. No cualquier Estado, por supuesto, sino uno definido por su carácter socialista, ya que ETA es un grupo político en el que, aunque no todos sus miembros han sido siempre marxistas ortodoxos sí lo han sido sus fundadores y sus ideólogos.

Muchos vascos y muchísimos navarros no nos oponemos a ETA porque sea «violenta». Decir o pensar eso es una trampa intelectual, que llevaría a algunos incautos a aceptar con alegría la posibilidad de una ETA «no violenta». Esto no es así. No basta que ETA cambie de «medios». Son sus fines los que la colocan fuera de la convivencia y los que la hacen rechazable, antes de matar e independientemente de que mate. Una ETA «pacificada» sigue sin ser un interlocutor aceptable para un partido político democrático y español. Salvo que sus prioridades no sean, tampoco, servir al pueblo español.

La cuestión ahora mismo es que el PSOE lucha por su existencia como alternativa de poder no ya en estas dos Comunidades sino en toda España. El PSOE, ahora con Zapatero y mañana con quien le suceda, es una organización política que quiere gobernar todo el país y cada una de sus regiones, y así imponer sus ideas –estas dos legislaturas han supuesto una revolución en muchos sentidos- y colocar en los mejores puestos a sus hombres y mujeres. El PSOE quiere por tanto tener el poder y poderlo usar.

No hay dudas de que un «fin de ETA» sería una enorme baza electoral para el PSOE, en 2011 y más en 2012. Las dos opciones que tuvo Felipe González entre Argel y los GAL parecen aún abiertas hoy, cuando nos movemos entre los coqueteos del caso Faisán y la contundencia verbal de Alfredo Pérez Rubalcaba. Por supuesto que para España y para la libertad de los españoles no es indiferente que ETA desaparezca derrotada y aniquilada o que lo haga obteniendo concesiones políticas de algún tipo. Pero puede suceder que para el PSOE, en este momento, sí sea lo mismo. No debe serlo para el PP, del que esperamos lo que no tiene el PSOE, que es una clase dirigente formada y dispuesta al servicio de España antes que al de sus propios intereses personales. Esperémoslo, porque va a hacer falta en estos meses.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 10 de noviembre de 2010, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/eguiguren-jauregui-rubalcaba-zapatero-gonzalez-negociadores-110735.html