Soluciones Rubalcaba: 200.000 funcionarios más para lo que peor va

Por Pascual Tamburri, 8 de diciembre de 2010.

La enseñanza va mal, nadie lo niega. ¿Soluciones? A Rubalcaba se le ocurre, entre otras cosas, contratar 200.000 docentes. Lo contrario de lo que hace Europa y una nueva cortina de humo.

El vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, militarizador de nuestros servicios públicos, tiene un gran futuro político. Pero también tiene un pasado: durante el felipismo gestionó el ministerio de Educación. Es uno de los responsables del magnífico sistema formativo que las generaciones más jóvenes (de la X a la Z pasando por la Y, también llamada NiNi) están disfrutando, y que tanto apasiona a los imbuídos de la ideología progre, ese marxismo light que en vez de Gulag prefiere las aulas.

Delante de Mariano Rajoy y en casa Prisa, en la Semana Monográfica de la Educación organizada en noviembre por la Fundación Santillana, Rubalcaba habló de sus ideas para el futuro del sector. Dice que como “una reflexión para el debate y no como una propuesta política”, pero si alguien no habla a humo de pajas es, precisamente, Rubalcaba. El vicepresidente ha hablado de la importancia de los profesores y de su formación y ha anunciado que antes de 2020 España necesitará 200.000 más. ¿Seguro? ¿Otra vez confundimos calidad con gasto y con número de contratos y de centros? Otros países, con problemas parecidos al nuestro, van en otra dirección. Que no es, por cierto, la de nublar la libertad de los centros asignando cuotas de inmigrantes a dedo.

Rajoy habló, en cambio, de libertad, y de “neutralidad política y excelencia académica”, de autoridad, de una cultura del esfuerzo entre los alumnos, y de un currículum nacional de conocimientos. Todo eso está bien, pero necesita concreción. Medidas concretas y una mirada a largo plazo, exactamente lo que los socialistas han tenido siempre que han controlado la enseñanza (y siempre lo han hecho imponiendo su modelo, el que nos hace ir mal en educación pero muy bien en su ingeniería social). Y sin complejos; quizá sea conveniente la prudencia en esta larga campaña electoral, pero es seguro que Rubalcaba se sonríe cada vez que piensa en todo lo que no se hizo en las aulas entre 1996 y 2004.

¿Qué se hace en Europa?

Por supuesto que la izquierda y sus organizaciones de maestras y de alumnos protestan, pero fuera de España la escuela está cambiando. Todos los países que asumieron el meollo de la LOGSE y la LOE, la escuela comprensiva con todas sus consecuencias, aceptan que así no se puede seguir. Es caro, es ineficaz, es injusto, castiga a los mejores y maltrata a los más necesitados, desprecia la excelencia y eleva la mediocridad igualitaria a meta suprema de todo. El secretario de Educación británico, Michael Gove, ha lanzado una tormenta de ideas que van a cambiar rápidamente la enseñanza en su país, de la guardería a la Universidad. Y no parece que le asusten ni la oposición, ni los sindicatos ni la violencia de los estudiantes radicales.

En el Reino Unido habrá en breve exámenes de nivel para todos los alumnos que empiecen la primaria, para los que la terminen y para los que terminen la secundaria obligatoria, además de introducirse más posibilidades de excelencia en la secundaria no obligatoria, distinguiendo claramente además entre la propedéutica de la Universidad y la profesional. Las escuelas primarias cuyos alumnos de 11 años no superen en al menos un 60% un nivel medio-alto de inglés y matemáticas tendrán un nuevo modelo de gestión; lo mismo sucederá con los institutos donde al menos un 35% de los alumnos de secundaria obligatoria no supere un mínimo de cinco pruebas de nivel (inglés, matemáticas, ciencias, un idioma y una materia humanística). Se avanza así hacia un sistema en el que las necesidades de los alumnos con voluntad y capacidad de obtener una formación académica sean tratadas de modo diferenciado, y no en el mismo currículo, centro y aula que alumnos con otras necesidades, otras capacidades y otra orientación.

No habrá más profesores, pero los que enseñen tendrán libertad y autoridad, dentro y fuera del aula. Los currículos serán simplificados para no convertirse en un límite burocrático sino en una orientación, y los docentes tendrán libertad para enseñar según mejor deseen, sabiendo que los conocimientos de los alumnos volverán a ser valorados en sí mismos. Además existirá una cobertura legal clara para que el orden se respete en beneficio de todos. Se podrá registrar a los alumnos, podrán ser castigados con tareas dentro del centro y podrán ser expulsados del mismo sin la actual burocracia faragosa, progre y garantista. Oficiales y suboficiales veteranos de Irak y Afganistán serán formados y contratados como docentes y como personal de los centros, con la intención de corregir drásticamente los problemas de disciplina (lo que en España se llama ahora convivencia, excepto en estado de alarma, excepción o sitio supongo).

Lejos de aumentar el número de Ninis y de penalizar a los alumnos con menos medios, los ingleses plantean extender la enseñanza obligatoria en 2015 hasta los 18 años. Obligatoria, pero nunca uniforme ni igualitaria: las antípodas de nuestro sistema. Además, para acabar con la dictadura de la secta pedagógica, los niños de 6 años serán evaluados en lectura y escritura. Los centros que no den la talla podrán ser ayudados con el nombramiento de docentes de primera fila como directivos para que los reorganicen y para que definan su perfil y el de los alumnos a los que puedan prestar mejores servicios. Y, oh maravilla, los maestros de primaria tendrán una formación postacadémica práctica, en el aula, distinta de la de los profesores de secundaria. El franquista que convirtió en universitarias las escuelas de magisterio se habrá conmovido en el limbo en el que esté, pero es que la realidad es la que es.

¿Dónde vamos?

Lo que Cameron y Gove plantean no es más que una parte de lo que está en curso en el mundo desarrollado (excepto España). En Italia se está decidiendo cerrar centros universitarios, creados por razones políticas y pueblerinas pero no de educación superior (y los estudiantes se manifiestan para defender los privilegios de sus profes digitales, ¿les suena de algo?). Una de las razones del éxito mundial de Asia es, sin duda, el foso educativo respecto a la Europa progre, del que están muy orgullosos algunos países. El británico Roger Scruton ha señalado en el utopismo rusoniano de los progres la explicación de su modelo escolar y también del fracaso de éste. Son los dogmas progres los que han dinamitado, en dos generaciones, la instrucción, la disciplina en las aulas y la autoridad académica de los profesores. En nombre de la igualdad se ha actuado no ya contra las desigualdades materiales sino contra las diferencias de competencia intelectual y de intereses, cerrando los ojos a su inexorable existencia, y se ve con repugnancia el reconocimiento del mérito académico de los docentes y de los alumnos. El resultado es el que vemos, o el que empezamos a ver.

¿Hacen falta más profesores y más dinero? Daño no harán, pero si no se sabe en qué usarlos o, peor aún, se usan para seguir en el camino en el que estamos, será mejor no tenerlos. Nuestro problema no es el del número de docentes ni el de las ratios, ni tampoco lo será cuando lleguen a la jubilación, si es que entonces hay jubilación, las generaciones hipertrofiadas de docentes de cuyo acceso a la tiza no hablaremos por caridad. Pero no, en medio de esta crisis y además sin saber para qué no necesitamos más profesores ni maestros. Necesitamos que los que haya tengan claro que hacer, y que este “algo” sea además bueno para la formación académica de los más jóvenes, no para su deformación. Necesitamos que los que hay estén bien formados, y sí, estoy hablando de seleccionarlos por sus conocimientos, porque mientras los medios cambian con los tiempos los contenidos son necesarios siempre, diga lo que diga la secta. No se puede dar lo que no se tiene… y no se puede enseñar lo que se ignora. No, no necesitamos 200.000 profesores más, necesitamos ideas claras para desmontar el sistema Rubalcaba.

Podría añadir algo sobre Santillana y sus beneficios; pero esa culpa no es del PSOE, es una herencia del franquismo que el PSOE no ha desmontado.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 8 de diciembre de 2010, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/soluciones-rubalcaba-200000-funcionarios-para-peor–111301.html